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Cómo atravesar las etapas difíciles

A todos nos llegan etapas en las que debemos enfrentar grandes dificultades o retos importantes. Y esto nos puede suceder en cualquier área de nuestras vidas.

Actualmente pareciera que los desafíos se multiplican, o que nos llegan uno tras otro, sin darnos casi descanso. Esto sucede porque ya no podemos seguir pensando o actuando como solíamos hacerlo. Ahora todos los seres humanos debemos despertar a una mayor consciencia. Todo el Universo nos empuja, de alguna manera, a que sanemos nuestras viejas heridas, a que dejemos atrás viejos patrones o creencias y descubramos nuevas maneras de responder a lo que nos presenta la vida.

Aquí comparto algunas prácticas que son muy valiosas para atravesar las etapas difíciles o dolorosas:

-Es natural que necesites compartir tu dolor, miedo o preocupación. De hecho, hacerlo es bueno y necesario. Pero no les cuentes tu “problema” a todas las personas con las que te encuentras. Hazlo sólo con dos o tres personas cercanas, que sabes que te aman de verdad, que no te juzgarán y que te ofrecerán algún tipo de ayuda efectiva (si no tienes dinero para pagar el alquiler, por ejemplo, de poco te servirán las típicas frases hechas).

-Es humano que sientas autocompasión. Permítete sentirla, pero hazlo por un plazo determinado –uno o dos días-, y luego recuerda que tú creas tu propia realidad. Has creado esa realidad para aprender algo, y puedes cambiar cualquier cosa que no te guste de tu vida, o que te haga daño. Recordarlo te ayudará a sentirte poderoso y libre.

-Expresa a solas las emociones que sientas. Hacerlo es muy necesario, así que acéptalas, pues eres un ser humano. Llora, grita, patalea, pero hazlo a solas y apenas por un rato; puede ser a diario. Luego haz algo que te ayude a sentirte bien: darte una ducha, salir a dar un paseo, escuchar tu música preferida, etc. De ese modo no te quedarás atrapado en las emociones, y te darás cuenta de que también te están sucediendo cosas hermosas: ha salido el sol, tienes comida en tu mesa, cuentas con el apoyo de alguien…

-Ponte en el primer lugar de la lista. Estás pasando por una etapa difícil, entonces darte tiempo para cuidar de ti es muy necesario. Si no estás pudiendo lidiar con los problemas de algún amigo o familiar díselo, con respeto. Si te ama de verdad lo comprenderá y respetará tu necesidad de estar contigo mismo. Pero no te aísles por completo; siempre, en algún rincón, puedes encontrar la ayuda que necesitas. Mantente alerta y abierto, no te encierres en tu dolor.

-Usa tu mente a tu favor: aunque aún no sepas la razón por la cual estás atravesando ese reto, confía en que, en algún momento, podrás comprenderlo.

Recuerda todos los desafíos que ya has enfrentado, todas las veces que te has “caído”, y recuerda también que, de un modo u otro, los has superado y te has levantado. Acordarte de esto te ayudará a sentir que, si estás atravesando un momento difícil, es porque tú puedes superarlo.

-Si estás pasando por momentos difíciles a nivel afectivo, debes dedicarte más que nunca a amarte a ti mismo. Mi libro El amor de tu vida te ofrece valiosas herramientas para hacerlo. Si ya lo has leído, reléelo y haz sus ejercicios. Si no lo leíste aún, quizás sea un hermoso regalo que puedes brindarte a ti mismo.

-Cuida de tu niño interior. Cuando nos sentimos desvalidos, con miedo, desconsolados o solos, muchas veces es porque nuestro niño interior está desatendido (en mi Curso en audio “El amor de tu vida” te guío de un modo amoroso para que puedas comunicarte con él y saber cómo cuidarlo, entre otros varios ejercicios).

-Si tu reto es a nivel económico, pon tu energía en descubrir nuevas formas de ganar dinero. Las crisis nos traen grandes regalos, entre ellos la creatividad necesaria para tener nuevas ideas. Si no se te ocurre nada, conversa con algún amigo o familiar que te pueda dar ideas concretas y viables.

Agradece todo lo que ya tienes, y pon tu atención en lo que sí funciona bien en tu vida.

-Medita. Poco a poco irás encontrando en tu interior un espacio que no es afectado por nada de lo que ocurra en tu mundo externo. Podrás sentir paz, relajación, confianza y Amor aún en medio de la mayor tormenta.

-Ten en cuenta que a veces las etapas de crisis nos instan a que dejemos atrás relaciones o personas, trabajos o tareas que ya no encajan con quienes somos ahora. Practicar el desapego y agradecer lo que estás soltando te ayudará inmensamente a sentirte liberado y ligero. Es necesario abrir espacio para la llegada de lo nuevo.

-Si tu reto está relacionado con tu salud, cuentas con la ayuda de mi nuevo libro, Mi querido cáncer. En él comparto en qué consisten las mal llamadas “enfermedades”, por qué se crean, y cómo puedes curarte a ti mismo. Hacerlo es bastante fácil, sobre todo si no llenas a tu cuerpo de sustancias químicas ni te dejas dominar por el miedo.

-Haz una lista de todas las lecciones que esa situación te está trayendo. Hazlo por escrito, es más efectivo. En la medida que lo hagas acabarás sintiendo gratitud por esa etapa que estás atravesando, porque ésta te permite ser más fuerte, y también más sabio.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

La lucha no es necesaria

Hace tiempo escribí un artículo en el cual explico que la energía del ego masculino ha dominado el mundo, y cómo sus efectos han resultado sumamente nocivos (puedes leerlo aquí: https://shantidasi.wordpress.com/2012/08/28/el-regreso-de-lo-femenino/).

Esta energía masculina mal canalizada nos ha llevado a creer que debemos luchar contra todo: contra los pensamientos, las emociones, contra el cuerpo… Inevitablemente, si luchamos contra nosotros mismos acabaremos luchando contra los demás. Ese es el origen de todas las guerras.

También nos han hecho creer que para gozar de prosperidad debemos luchar y sacrificarnos. Pero gracias a la Ley de Atracción podemos aprender a hacer realidad nuestros sueños sin tantas dificultades o esfuerzo. Es cierto que debemos trabajar, pero si hacemos lo que amamos no supone una lucha, sino un gran gozo.

La lucha no es necesaria. De hecho para crecer y transformarnos lo primero que debemos hacer es aceptar, lo cual no implica ningún tipo de lucha, sino todo lo contrario.

Querer controlar los pensamientos no funciona, y si lo has intentado ya sabes que ese no es el camino. Los pensamientos se observan sin juzgarlos, es decir, sin ponerles etiquetas como “positivo” o “negativo”. Mientras meditamos sólo observamos y aceptamos lo que sea que percibamos: pensamientos, sensaciones, emociones… De este modo poco a poco dejas de identificarte con tu mente; tú eres la consciencia que la observa, con aceptación y desapego.

Las emociones tampoco deben ser controladas o reprimidas; luchar contra lo que sentimos no es efectivo. Si tenemos emociones intensas, entonces las expresamos a solas, y luego nos dedicamos a meditar, o sea a observar sin juzgar lo que ocurre en nuestro interior. De este modo las emociones se transforman por sí mismas, y poco a poco nos vamos liberando de la ira, el miedo o cualquier emoción que prevalezca.

También nos han condicionado a pensar que debemos luchar contra las enfermedades, como si ellas fueran un enemigo que hay que combatir a cualquier precio. Afortunadamente, gracias a un conocimiento científico ampliamente comprobado, ahora tenemos la oportunidad de descubrir que la lucha contra las enfermedades no tiene el menor sentido.

Las enfermedades en realidad no existen, pues son simplemente mecanismos naturales del cuerpo humano, que se activan para que podamos sobrevivir a ciertos eventos traumáticos.

Este conocimiento nos libera del miedo, la lucha, los tratamientos costosos y nocivos, y nos ayuda a comprender que el cuerpo humano fue diseñado de un modo perfecto. Él no está programado para matarnos.

Para amar a nuestro cuerpo es necesario saber cómo funciona, y así podremos acompañarlo de un modo amable en su proceso natural de curación. Nuestro cuerpo ha sido programado para curarse a sí mismo, lo cual es una excelente noticia (en mi libro Mi querido cáncer comparto mi propia experiencia, y explico de qué se trata este descubrimiento científico, que en realidad es un canto a la vida y a la sabiduría de nuestro cuerpo).

En lugar de luchar, desgastarnos y acabar exhaustos -sin lograr los resultados que deseamos-, podemos informarnos, aprender nuevos caminos, aceptar y fluir con lo que somos y con lo que nos sucede.

El mundo cambiará si cada ser humano que lo habita también cambia. Tenemos la oportunidad de crear un mundo más humano, amoroso y comprensivo, y si abandonamos la lucha marcaremos una gran diferencia.

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Salud, dinero y amor

Todos queremos sentirnos bien. Todos queremos ser felices.

Para saber dónde estamos buscando nuestra felicidad basta con que respondamos una sencilla pregunta: ¿qué debería cambiar en nuestra vida para sentirnos plenamente felices? Sea cual sea nuestro problema es casi seguro que pertenece a una de estas tres categorías que parecen abarcarlo todo: salud, trabajo y relaciones (o salud, dinero y amor, como dice la canción).

Sé que es un error condicionar la propia felicidad a cualquier situación externa, pero la verdad es que hay problemas que me preocupan y me hacen olvidar que puedo disfrutar plenamente de mi presente tal como es ahora.

El momento presente, es decir, ese único instante en el que todas las cosas suceden, encierra un tesoro de alegría, plenitud y paz que tal vez sólo hemos experimentado en algunos raros momentos.

Existen numerosas referencias acerca de esta posibilidad que está siempre a nuestro alcance pero que, sin embargo, normalmente no podemos descubrir. Algunas son historias o parábolas, como la del anciano que mendigaba sentado sobre un simple cajón, que llevaba siempre con él, y que era una de sus muy pocas pertenencias. Un día le pidió limosna a un Maestro que pasaba por el camino, quien se disculpó porque no tenía dinero para compartir, pero le sugirió que revisara bien su cajón, el que finalmente, para sorpresa del mendigo, resultó haber estado siempre lleno de monedas de oro. O como el relato que cuenta que durante la Creación, la felicidad quedó escondida en el interior de cada ser, para recompensar a los más sabios o a los más simples, es decir, a los únicos que la buscarían allí.

¿Dónde estamos buscando la felicidad? Para encontrarla no hay que hacer una búsqueda interminable ni emprender un largo y peligroso viaje, como en los dos cuentos mencionados.

Igual que una casa abandonada

Cualquier casa que queda deshabitada se deteriora con el paso del tiempo. También puede pasar que algún intruso la ocupe. Obviamente ambas situaciones perjudican al legítimo dueño.

Salvando las distancias, algo parecido sucede con el momento presente. Podemos vivir plenamente en él, experimentándolo con completa consciencia, o podemos abandonarlo. Si nos identificamos con la incesante corriente de nuestros pensamientos (casi siempre negativos, que nunca se detienen), literalmente abandonamos nuestro “aquí y ahora”… y nuestra vida entonces se deteriora. El ego es ese intruso que ocupa en nuestra mente el legítimo lugar que nos corresponde ejercer, que es el de sentir, experimentar, ser conscientes… En lugar de eso, “pensamos” durante todo el día.

Pensar, pensar y pensar, sin que en realidad haya una razón para hacerlo, sin que haya un problema real que requiera ser analizado (lo cual sólo puede llevar unos momentos), es innecesario y profundamente desgastante.

Nuestra mente crea nuestra realidad. Y aunque no estemos atentos y conscientes para crear de manera deliberada las experiencias positivas que queremos vivir, de todas maneras seguiremos creando. Pero serán esos procesos inconscientes, normalmente negativos, los que irán tejiendo nuestra vida. Y nuestra salud, nuestro trabajo y nuestras relaciones reflejarán la falta de atención o de consciencia con que estemos viviendo el presente.

El primer paso es abrir bien los ojos y mirar atentamente el milagroso mundo que nos rodea.

Y sin más demora: echemos al okupa y volvamos a casa. ¡Ya es hora!

Axel Piskulic

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Visualiza tu trabajo ideal

Desde muy joven siempre he trabajado haciendo aquello que de verdad quería. La satisfacción que he sentido a lo largo de toda mi vida profesional ha sido inmensa, y deseo que los demás puedan sentir la misma realización y felicidad.

Por eso he estado escribiendo artículos que pueden ser de gran ayuda para crear la realidad que deseas, y están basados en mi experiencia personal.

Muchas personas se están sintiendo insatisfechas con su empleo o trabajo actual. Cada vez hay más gente deseando realizar su verdadera vocación, aportando sus dones y talentos al mundo.

Sin embargo, a veces uno no sabe todavía a qué se quiere dedicar. O entonces se siente un poco confundido, entre dos o más opciones.

Esta visualización te ayudará a descubrir cuál puede ser tu profesión ideal, y así poder manifestarla en tu realidad.

-Haz esta visualización en un momento que te encuentres tranquilo, y asegúrate de que no te interrumpirán.

-Hazla como un juego, sin preocupaciones ni ansiedad.

-Respira hondo varias veces antes de realizarla, sintiendo que con cada exhalación tu cuerpo se relaja más y más. Exhala todo el aire, dejando que junto con él se vaya cualquier tensión.

-Responde espontáneamente a las preguntas del ejercicio, sin darle vueltas con la mente.

-Puedes leerlas o grabarte las siguientes preguntas, y mientras las escuchas las vas respondiendo con tu imaginación.

-Ten papel y bolígrafo a mano, para ir apuntando las respuestas que te irán surgiendo. Y entonces, comienza:

Imagínate que vives una vida verdaderamente alegre y llena de amor.

¿Cómo responderías a las siguientes preguntas?

1- Qué actividades estás realizando o qué tipo de aptitudes estás usando: ¿leer, hablar, negociar, aconsejar, pensar, escribir, organizar o dirigir; trabajar con niños, correr, practicar un deporte, trabajar con objetos, crear cosas, arreglar máquinas y equipos técnicos; o trabajar con las plantas, los animales o datos informáticos?

2- ¿Cuántas horas a la semana dedicas a tu actividad laboral? ¿Cuál es tu horario? ¿Cuántos días seguidos trabajas por mes o por semana?

3- ¿Tienes un trabajo ajetreado, con mucha actividad física, o te desenvuelves en una atmósfera tranquila y relajada?

4- ¿Trabajas cada día con las mismas personas? ¿Cómo son? ¿Cuál es tu papel entre ellas? ¿Qué porcentaje del tiempo trabajas solo?

5- ¿Cómo es tu entorno laboral? ¿Está al aire libre o en un edificio, trabajas en tu casa o en un centro u oficinas? ¿Viajas? ¿Si es así, dónde y con qué frecuencia? ¿Trabajas en la ciudad o en el campo?

6- ¿Cuál es tu estatus o el papel que juegas? ¿Cuáles son tus responsabilidades? ¿Tus oportunidades de ascenso? ¿For­mas parte de un equipo? ¿Trabajas para una empresa, grande o pequeña, o eres autónomo? ¿Tienes un único empleador, un grupo de empleadores o contratas tus servicios con varios clientes?

Imaginándote esta vida feliz con cada vez más detalles, continúa afinando y expandiendo tus respuestas, pensando en más posibilidades y opciones e imaginándote con cada vez más cosas que la vez anterior.

Podrías aclarar tus ideas con respecto a lo que deseas concentrándote en ello y eliminando los límites de lo que te parece posible.

Estás creando un modelo que le indica a tu Yo Superior (aquella parte de ti que es la más consciente, y que existe en una dimensión más elevada) cómo sería tu vida ideal. Contestando a estas preguntas, tu Yo Superior ya se pone en acción para poder llevar esta vida ideal hacia ti.

Lo hará trayéndote ideas, contactos, información y todo lo que necesites para que puedas dedicarte a tu verdadera vocación.

Artículos relacionados: 

-Focaliza tu atención y atrae lo que deseas

Cómo hacer realidad tus sueños

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Siete palabras mágicas

1- Muévete. Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

2- Toca. Toca las partes que amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

3- Escucha. Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que sólo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

4- Siente. El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el Amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

5- Confía. Tú sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si pasas, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

6- Reúnete. Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros, y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

7- Recibe. Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

Autor desconocido.

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¡Eres valiente!

La humanidad está pasando por la transformación más grande de todos los tiempos. Los viejos sistemas se van derrumbando, los antiguos condicionamientos pierden su sentido, y tenemos que crear entre todos un  mundo nuevo. Pero para crear lo nuevo, es necesario dejar partir lo viejo…

A nivel individual esta transformación toma muchas formas: puede ser que sintamos la necesidad de dedicarnos profesionalmente a otras tareas, más acordes con lo que de verdad deseamos hacer. Pero esto muchas veces supone dejar lo seguro, lo conocido, y nos preguntamos si tendremos el dinero necesario para pagar nuestras cuentas.

O entonces nuestras relaciones personales pasan por crisis, ya sea para que aprendamos a relacionarnos de un nuevo modo, o para desapegarnos de aquellas personas que ya cumplieron una función en nuestras vidas (mi libro El amor de tu vida compartida es una excelente guía para establecer relaciones sanas, y para saber cómo enfrentar las crisis de pareja).

A veces es nuestra salud la que se ve afectada, y también en esta área tenemos que dejar atrás las ideas que nos han inculcado acerca de qué es la “enfermedad”, y descubrir el verdadero origen de los síntomas que tenemos, para poder curarnos.

Lo que todos estamos viviendo, a nivel individual y colectivo, no es fácil; no se supone que sea fácil. Pero esto no es excusa para que no sigamos adelante ni para que nos lamentemos, sintiéndonos víctimas por lo que está sucediendo.

Antes de nacer, a nivel del alma, todos elegimos las condiciones en las que querremos volver a nacer; elegimos nuestro futuro país, a nuestros padres, y todas aquellas experiencias que necesitaremos atravesar para evolucionar o seguir creciendo.

Entonces, si has elegido venir a la Tierra en estos tiempos, ¡es porque en realidad eres muy valiente! O al menos tu alma lo es…

Es humano y natural sentir miedo, dolor o incertidumbre. Pero afortunadamente contamos con muchas herramientas para enfrentar y superar todo eso. Y a veces también es necesario pedir ayuda, pues al hacerlo nos estamos cuidando y amando a nosotros mismos.

Darle prioridad a nuestro bienestar y crecimiento ahora es fundamental. Es mucho mejor invertir en tomar una sesión sanadora, por ejemplo, que gastar dinero en nueva ropa.

Ponte en el primer lugar de la lista, cuídate, medita y dedícate a diario a estar en paz, aún en medio de los intensos procesos que quizás estés atravesando.

Recuerda tu fuerza interna, recuerda que eres poderoso y que tú puedes pasar por todo esto, pues has elegido venir aquí para vivir esta gran transformación planetaria. Todos hemos venido en estos tiempos para traer el Cielo a la Tierra. ¡Y aunque no lo parezca, lo estamos consiguiendo!

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Cómo hacer realidad tus sueños

Somos creadores de nuestra realidad, consciente o inconscientemente. Lo que nos ocurre o creamos se manifiesta en nuestras vidas gracias a lo que pensamos, sentimos e imaginamos, y también gracias a nuestra intención.

La intención se activa con acciones concretas. Esas acciones se repiten con frecuencia y se va creando un hábito, va tomando forma y finalmente se convierte en realidad.

Primero debemos tener claro qué es lo que deseamos manifestar. Tiene que ser un deseo real, que provenga del corazón, pues difícilmente harás realidad una simple fantasía. Tienes que sentir que eres capaz de vivirlo, que para ti es un deseo realizable.

Luego es necesario tener la clara intención de hacerlo realidad, dando todos los pasos necesarios para manifestarlo.

Si quieres que un pasatiempo se transforme en tu medio de vida, por ejemplo, tienes que dedicarte a diario a practicarlo y mejorarlo, a estudiar diferentes maneras de que se convierta en una profesión rentable, e informarte acerca de cómo lo hicieron otras personas, que lo lograron y tuvieron éxito.

Recuerda que donde ponemos nuestra atención, allí se dirige la energía. Así que en realidad la atención y la intención van de la mano (puedes leer mi artículo acerca de la Atención aquí: Focaliza tu atención y atrae lo que deseas). 

Es importante que le des prioridad a la realización de tus sueños, dejando de lados otras actividades que te roban tiempo y energía, o que te distraen innecesariamente.

Si lo que quieres es mejorar la calidad de tu relación de pareja, tal vez tendrás que dedicarle más tiempo, aprender a comunicarte de un mejor modo o realizar con ella nuevos acuerdos (mi libro El amor de tu vida compartida te será de gran ayuda para crear la relación armoniosa que deseas).

También es eficaz  que escribas en un papel cuál es tu principal intención. Es mejor que sea un párrafo breve, claro y que incluya en detalle lo que deseas manifestar en tu vida. Escríbelo en el tiempo presente, como si ya estuviera sucediendo.

Un ejemplo: siempre te interesó la alimentación natural. Has estudiado por tu cuenta o has hecho cursos, sigues una dieta balanceada desde hace años y te sientes fenomenal. Entonces decides que quieres dedicarte a compartir tu experiencia con los demás. A la hora de escribir tu intención, ésta podría ser:

“Mi intención es dar clases de alimentación natural. Doy sesiones individuales y cursos presenciales. Gano x dinero al mes y trabajo tantas horas diarias. Vivo cómodamente de mi trabajo, y a cambio ayudo a las personas a que se alimenten de un modo saludable. Doy lo mejor de mí mismo siempre, y me siento profundamente realizado, abundante y feliz”.

Lee tu intención en cuanto te despiertas y antes de irte a dormir. Y luego practica el desapego, sin sentir ansiedad, miedo o preocupación. Siente la certeza de que esa realidad ya es un hecho, e imagínate a ti mismo viviéndola en el presente. Siente la emoción, la alegría, la sensación de éxito, y agradece de antemano la nueva realidad que estás creando.

Haz tu parte a diario, y luego entrega con confianza el resultado al Universo. Él es nuestro gran aliado, que no sólo escucha lo que pensamos y sentimos, sino que también observa lo que hacemos. Por eso es tan importante realizar aquellos actos concretos que declaran nuestras intenciones de un modo claro.

La paciencia, la perseverancia, la confianza en ti mismo y en tu sueño serán indispensables para lograr lo que te propones. También es vital que disfrutes de todo el proceso, para no obsesionarte con el resultado final.

Entonces comienzan a llegar oportunidades, nuevos contactos, la información que necesitabas o ideas maravillosas que te acercarán a la realización de tus sueños. Éstos siempre se cumplen, si son sinceros.

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Focaliza tu atención y atrae lo que deseas

Todos creamos nuestra realidad, consciente o inconscientemente. Lo hacemos con los pensamientos o creencias, y también con las emociones. Dependiendo de lo que pienses y sientas, así será la realidad que crearás para ti.

Como muchas personas no están conscientes de que son ellas mismas quienes crean su realidad, le echan la culpa a factores externos (la familia, los amigos, el jefe, la sociedad, etc.) por las realidades que experimentan y no les gustan.

El primer paso es hacerse responsable: sabes que tú creas tu realidad, y ya no le echas la culpa a nadie, ni esperas que los demás te brinden aquello que tú mismo debes darte.

Entonces te sientes poderoso y también libre, pues puedes cambiar cualquier situación que hayas creado y que no te hace feliz.

Además de las creencias y las emociones, la atención es otro ingrediente fundamental para crear la realidad con consciencia. Pues según una de las Leyes de Atracción, donde pones tu atención aquello crece y aumenta.

Para crear realidades armoniosas, que sean coherentes con lo que de verdad deseamos, es sumamente importante dirigir nuestra mirada a aquello que queremos manifestar o atraer a nuestras vidas.

Si estás en contra de la guerra, habrá más guerras en el mundo. Es mucho más efectivo estar a favor de la Paz. La diferencia puede parecer sutil, pero es inmensa.

Si quieres Abundancia, focaliza tu atención en todo lo que ya tienes, disfrútalo y y agradécelo de corazón, pues las emociones son un poderoso imán para atraer lo que deseamos.

Si te enteras de que ha sucedido algo en tu país que te resulta injusto, puedes tomar alguna acción, como firmar una petición al gobierno, por ejemplo. Pero luego de actuar en favor de lo que quieres que se manifieste, no sigas pensando o hablando de aquella situación. De lo contrario estarás haciendo que ese tipo de situaciones sigan existiendo y propagándose, incluso con mayor fuerza, sobre todo si insistes en expresar abiertamente tu ira, odio o indignación.

Es natural que te sientas así, y puedes expresar esas emociones a solas para libertarte de ellas. Pero una vez que lo hayas hecho, conecta enseguida con algo positivo que también esté ocurriendo en tu país o en el mundo. La vida está llena de buenas noticias, aunque éstas no suelen aparecer en los periódicos o en la televisión.

Lo que vemos en el mundo es apenas el reflejo de lo que sucede en el interior de los seres humanos. Para cambiar el mundo, cada uno de nosotros debe hacer un profundo cambio de consciencia.

Si estás pasando por una situación desafiante, en lugar de poner tu atención en el problema, y sufrir o preocuparte, presta atención a todas las lecciones que aquella circunstancia te está trayendo: quizás puedas desarrollar la paciencia, la fe o tu fortaleza interior.

Toma la decisión de enfocar siempre tu atención en lo bueno, lo bello, lo útil o agradable, para crear la vida que realmente deseas. Así también contribuirás a la creación de un mundo más humano, pacífico y amoroso.

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¿Hacia dónde voy?

Como mencioné en mi artículo Tiempos de vulnerabilidad muchas personas estamos experimentando la necesidad de dejar atrás relaciones, empleos o actividades profesionales, aún cuando no tenemos una idea clara hacia dónde nos dirigimos, o qué resultará de estos cambios que ansiamos realizar.

Ha llegado el momento de ser honestos con nosotros mismos, y tener la valentía de disponernos a hacer realidad nuestros sueños, pues para muchos ya no es suficiente contar con una economía estable. Además de ganar dinero, queremos realizarnos y poder expresar la verdad de quiénes somos.

Puede ser una tarea desafiante, pero estamos preparando el terreno para recordar que somos dioses creadores, y que podemos crear nuevas realidades, a cada momento.

¿Qué soñabas hacer cuando eras más joven? ¿Cuáles son tus dones, que se manifiestan haciendo aquello que más amas, aún cuando no  ganas dinero con ello? Las respuestas a estas preguntas pueden darte valiosas pistas acerca del camino a seguir.

Comienza a realizar aquello que te encanta, aunque sea sólo como un pasatiempo. Mientras lo haces pierdes la noción del tiempo, te sientes en paz, feliz o realizado.

Sueña, imagina y visualiza escenarios en los cuales te ves a ti mismo realizando aquello, y teniendo éxito. Ya lo estás viviendo, en el presente. También presta atención a lo que sientes, pues son las emociones, además de lo que visualizamos, lo que atrae como un poderoso imán lo que de verdad deseamos.

Ten paciencia contigo mismo. Este proceso puede llevar tiempo, pero si te mantienes firme en tu visión, dando pequeños pasos a diario para manifestarla, probablemente en algún momento comiences a recibir señales, oportunidades o el impulso necesario para actuar y poder compartir con el mundo tu nueva realidad.

Yo misma estoy pasando por este proceso. Durante los últimos cinco años me he dedicado a dar talleres basados en mi libro El amor de tu vida en varias ciudades del mundo. Pero mi cuerpo me dijo “basta”, pues se siente exhausto. Además mi verdadero sueño, desde niña, siempre ha sido ser escritora. Así que ahora me estoy dedicando de lleno a escribir nuevos artículos para este blog, y a acabar un nuevo proyecto.

Sin embargo, muchos de lo que ya están trabajando en aquello que aman, están pasando por dificultades económicas. Cuando esto sucede debemos recurrir a nuestra creatividad: algunos piden donaciones, otros ofrecen descuentos en sus servicios, y muchos otros tienen que perfeccionar el estudio de la Ley de Atracción, para manifestar abundancia sin tanto esfuerzo.

Otras personas están experimentando cambios en sus relaciones afectivas. Algunas sienten la necesidad de dejar atrás aquellas relaciones que ya no le aportan nada significativo, mientras van apareciendo en sus vidas nuevos contactos y conexiones.

Mientras te re-creas a ti mismo practica el desapego, sabiendo que al dejar partir lo que ya fue, estás abriendo espacio para lo nuevo. Sigue adelante y confía, pues quizás antes de lo que imaginas ya estarás viviendo plenamente tu nueva realidad.

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El sentido de comunidad

Afortunadamente, la era de la oscuridad y del egoísmo se está acabando…
La crisis que atraviesa el mundo es en realidad una crisis de valores. La humanidad comienza a comprender que los antiguos paradigmas, creencias y actitudes que ha seguido hasta ahora ya no pueden continuar imperando.

Estamos rechazando el poder, la avaricia, la dominación, la rivalidad, para abrazar la conexión, la colaboración y la creatividad. Ahora estamos integrando todo eso, hacia adelante y hacia arriba.

Nos vamos dando cuenta de que somos Uno con el planeta, y que si no cuidamos ni respetamos a la naturaleza, nos hacemos un inmenso daño.
También comenzamos a percibir que el Amor y la Paz son la respuesta.

Uno de los mayores desafíos en estos tiempos es ir creando nuevos sistemas, más humanos, respetuosos y eficaces para vivir en armonía y plenitud.
Cada uno de nosotros puede marcar una gran diferencia, pues el cambio siempre debe comenzar a nivel individual.

Y si bien cada vez más personas participan en ONGs, o en proyectos que apoyan el cambio, ya sea a nivel ecológico o humanitario, a veces no conocemos siquiera el nombre de nuestros vecinos. Está muy bien ayudar a combatir el hambre en África, por ejemplo, pero quizás la persona que vive a pocos metros de nuestra casa no tenga comida, y nosotros ni siquiera lo sabemos.

Estamos en la Era de la Cooperación, y para estar en armonía con la voluntad del Universo es importante desarrollar el sentido de comunidad. Hay infinitas maneras de poner el Amor en acción entre las personas que nos rodean.
Y no siempre se trata de dinero… Podemos intercambiar favores, productos o servicios.

En lugar de comprarle a las grandes multinacionales, podemos adquirir lo que necesitemos en los pequeños comercios locales, o apoyar a las personas autónomas que emprenden su propio negocio, muchas veces con un gran esfuerzo.

Todos somos Uno, y extender nuestra mano a quienes nos rodean, disponernos a apoyarnos unos a los otros de todas las maneras que podamos, y desarrollar un profundo sentido de colaboración puede ser el modo más eficaz de solventar muchos de los desafíos que nos traen estos tiempos que vivimos.

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¿Por qué fracasamos?

Las Constelaciones Familiares han marcado un antes y un después en mi vida, literalmente. Por eso comparto esta entrevista realizada a su creador, Bert Hellinger.

 Los éxitos y fracasos que experimentamos en la vida, ¿son la resultante de acciones realizadas en generaciones anteriores a la nuestra, o son consecuencia de nuestras propias acciones?

 Me gustaría limitarnos a la vida presente porque tenemos que considerar a los lectores, qué es lo que los ayuda a alcanzar el éxito. Se ha comprobado que las comprensiones que son básicas en las Constelaciones Familiares son una ciencia, y tienen un efecto sobre todas las relaciones. Si uno conoce las leyes fundamentales de esta ciencia puede reconocer qué es lo que lleva a tener o no éxito.

Una de las leyes fundamentales que salen a la luz a través de las Constelaciones Familiares es que todos tienen el mismo derecho a la pertenencia, y si alguien queda excluido eso tiene como consecuencia grandes limitaciones que afectan la profesión y el éxito. Esa es una de las leyes: que todos tienen el mismo derecho al reconocimiento, y la segunda ley es que en todas las relaciones hay un orden de jerarquía, es decir, que cada uno en su grupo tiene un lugar determinado y nadie más puede ocuparlo, al igual que él tampoco puede ocupar otro sitio: debe permanecer en el suyo.

El orden de jerarquía se deriva del tiempo de pertenencia a un grupo. De esta manera, el que llegó antes tiene prioridad en relación a los que vinieron luego. Por ese motivo, los padres tienen prioridad ante los hijos; el que nació primero, el mayor, tiene prioridad ante el que nació segundo, etc. Y en una empresa, aquellos que estuvieron antes tienen prioridad ante los que vienen después.

Esta ley en nuestra sociedad no está reconocida, ni siquiera se sabe.
Ahora voy a dar un ejemplo concreto: entre la madre y el hijo, ¿quién llegó primero? La madre. Sin embargo, hay muchos que se ponen por encima de ella, le hacen reproches, le indican cómo debe ser y la rechazan. El resultado es que fracasan en su profesión. Esto se puede comprobar muy fácilmente, solamente hace falta mirar a aquellos que fracasaron, por ejemplo a los que sufrieron una bancarrota, a los que perdieron su trabajo o el dinero; no tienen vínculo con la madre. Esa comprensión tiene efectos muy amplios.

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¿El respeto no es un factor fundamental para poder establecer este orden dentro de la jerarquía? ¿Cómo se logra eso cuando no hay respeto?

 No se puede lograr. Sin respeto uno está en el lugar equivocado, no importa, simplemente fracasa; eso tiene sus consecuencias. Si no fuera así, todos serían ricos y tendrían éxito.

¿Se podría decir que todos los que respetan a sus madres son personas exitosas ciento por ciento, o hay excepciones?

Se puede ver muy fácilmente si alguien está en sintonía con su madre, su rostro está iluminado, radiante y se lo ama. Y si se está en un negocio, entre los vendedores se ve de inmediato quién está en sintonía con su madre y ahí acude la gente. Tan fácil.

¿Cómo hacemos entonces para respetar, tal vez, a nuestra madre cuando vivimos experiencias con ella que nos llevan casi, consciente o inconscientemente, a no respetarla? ¿Cómo perdonamos esa situación?

 En ese caso nos ponemos por encima de ella, en ese momento nos ponemos por encima en un nivel superior a ella. También hay algo que juega un papel importante: bajo la influencia de nuestra conciencia diferenciamos entre bien y mal, entre una buena madre y una mala madre. Cada madre como tal es perfecta, al servicio de la vida es perfecta, y entonces ¿cómo puede uno decir “mi mamá es mala”? Porque no está reconociendo lo fundamental, lo esencial: de dónde proviene su vida, y eso es la superioridad. Si se pone por encima del origen de su vida, entonces, ¿cómo puede tener éxito en su vida, si no reconoce el origen?

¿Qué tan rápido podría cambiar nuestra vida a partir de entender este concepto como para empezar a hacer el cambio e ir hacia una vida exitosa?

 El cambio se da a través del crecimiento interior, es decir, al despedirse de los sueños y reconocer exactamente lo que es. La verdad no es otra cosa que hechos, la verdad más grande son hechos, y la verdad más grande y la más importante de todas es de la que todo depende: que tenemos un padre y una madre, esa es la verdad.

Sin ese padre y sin esa madre nosotros no estaríamos vivos, solo vivimos porque los tenemos a ellos. Todo lo decisivo proviene de ellos, solamente de ellos. Solamente necesito reconocer eso y entonces me vuelvo humilde y ocupo mi lugar adecuado, que es por debajo de todo. En ese instante, a mis padres les puedo decir:”¡Gracias, gracias por todo!” y hacer algo bueno con aquello que me dieron. De repente, la persona tiene fuerza y los padres están detrás de ella, entonces tiene éxito. El que se anda quejando es siempre pequeño y débil, como el que hace reproches, que dice que la culpa es de los otros y que espera algo que nunca llega… pero a los padres los tiene siempre.

¿Cómo sé que estoy en el lugar adecuado?

 El que está en su lugar correcto tiene fuerza y está centrado. Otros lo respetan porque se queda en su lugar, no va más allá, ni hacia arriba ni hacia abajo, en su lugar correcto está con todo al mismo nivel de respeto, y en ese lugar tiene amigos, trabajo y dinero, que además gasta. Con el dinero que tiene puede hacer mucho porque el dinero tiene fuerza, así que si en su lugar tiene dinero, ahí el dinero también se quiere quedar.

¿Qué pasa con el nivel de conciencia de una persona que está en el lugar adecuado?

 Lo de la conciencia es algo complejo porque hay varias conciencias. Ocurre que hay muchos que ocupan un lugar que no les corresponde, por ejemplo cuando quieren ayudar a alguien, entonces ¿qué hacen?. Dejan su lugar y se colocan por encima del otro. Se produce un desnivel de arriba hacia abajo y ambos son lugares incorrectos: el ayudador está en un lugar equivocado y el que pide ayuda también. Los dos se encuentran en lugares erróneos. El éxito se logra entre pares que se reconocen mutuamente. Es decir, cuando alguien necesita ayuda se dirige a alguien que sabe más que él y se la pide, pero permanece en su lugar. Solamente quiere la ayuda como para hacer algo, y el otro permanece en su lugar, le da esa ayuda sin intervenir, lo deja entonces ahí donde está. Y puede ser que aquel que brindó ayuda también necesite algo de quien ayudó, porque él también tiene una habilidad especial, entonces le dice: “¿Me puedes enseñar algo?”, y él también lo hace, pero permanece en su lugar. Entonces existe la cooperación: cada uno da y cada uno toma.

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Eso es, por ejemplo, lo que hace avanzar a una empresa cuando todos los colaboradores, según sus capacidades, pueden colaborar y son reconocidos. Pero qué ocurre en muchas empresas hoy día: fracasan. Sin la lealtad de los colaboradores toda empresa fracasa. La situación, por ejemplo, de que los accionistas ocupen el primer lugar, a pesar de no hacer nada, solamente dar dinero sin responsabilidad personal y de que en pos de sus ganancias se sacrifique la seguridad de los empleados y se los despida, hace que los colaboradores se sientan inseguros. ¿Quién puede imaginarse qué efectos tiene eso sobre la empresa?

Hay, por ejemplo, muchas empresas grandes de las cuales toda una región depende para sobrevivir; una industria grande, cadenas grandes de empresas, y muchos de los que conducen esas empresas conocen su responsabilidad. Entonces la gente se da cuenta, piensa: “Así somos una familia”, y les dan su apoyo. Esa es una empresa sana, tiene un ámbito en el cual está reconocida.

Otro ejemplo: en una empresa pequeña, artesanal, del dueño dependen muchas familias para sobrevivir y si él es consciente de eso y lo reconoce, sus colaboradores le son leales y esa empresa florece. Éstas son leyes fundamentales.

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¿Esta lealtad tiene alguna relación con el vínculo que tenga cada empleado con su propia madre?

 Sí, por supuesto. El que tiene una buena relación con su madre tiene una buena relación con sus jefes y el que rechaza a su madre, rechaza al dueño y termina siendo despedido.

¿Hay que despedirlo?

 No, se lo retira automáticamente. No rinde, no tiene el amor y entonces pierde el puesto de trabajo.

¿Cómo contrataría usted a una persona para una empresa?

 Hace poco tuvimos un buen ejemplo en México. Había una persona que tenía una posición líder en una empresa y entonces hicimos una Constelación. Lo configuramos a él, a los clientes y a los colaboradores. Todos giraron para el lado contrario al de este hombre. Su antecesor se había jubilado y entonces él había sido contratado de afuera, pero nadie lo quería. Configuramos a su madre y ella también giró para el otro lado, no tenía relación con ella, es decir, cuando se contrata a alguien para una posición líder hay un test sencillo: prueba cómo está su relación con la madre, si es buena significa que va a tener una buena relación con la empresa y los demás lo respetarán y lo amarán.

¿Cómo sabemos que somos exitosos? Porque a veces no todas las áreas de nuestras vidas llegan al propósito que queremos, ¿entonces se podría decir que es un éxito a medias? Es decir, ¿el éxito es contundente o se manifiesta sólo en algunas áreas de nuestra vida?

 Siempre es contundente…

¿Eso habla de la relación con mi madre?

 El que está en sintonía con sus padres tiene éxito en la relación de pareja, en la relación como padre o madre y en lo que hace en general. Toda esa bendición viene de los padres y se necesita muy poquito para tenerlo: hacer una pequeña reverencia ante ellos.

*Puedes encontrar mucha información acerca de las Constelaciones Familiares y de Bert Hellinger buscando en Google.

©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

Las claves del éxito

Solemos medir nuestro éxito basándonos en números y estadísticas: cuántos clientes tenemos, cuántas personas han hecho clic en el “me gusta” de nuestra página de Facebook, cuánto dinero hay en nuestra cuenta bancaria…
Pero el éxito puede experimentarse desde perspectivas más amplias, y no está confinado a nuestro trabajo o negocio.

El éxito, como la Abundancia, también es un estado interior. Por eso no depende exclusivamente de los parámetros de la sociedad.
Puedes sentirte exitoso por haber preparado un plato de comida que te quedó delicioso, y puedes sentirte un fracasado porque no tienes varios miles de seguidores en las redes sociales.
Por esta razón es importante que, para sentirte una persona de éxito, definas qué significa el éxito para ti, y que no te compares con nadie.
Cada uno de nosotros es único y tiene su propio camino, por eso las comparaciones son innecesarias, e incluso nocivas.

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Si te dedicas a hacer aquello que Amas, que te llena de alegría y plenitud, ya eres exitoso, más allá de los resultados externos o económicos. Y con perseverancia, paciencia y dedicación, ese éxito que sientes en tu corazón también se manifestará en tu realidad externa, cuando llegue el momento.

Hay algunas claves que te pueden ayudar a sentirte exitoso:

-Ámate a ti mismo en todos los aspectos. Así podrás sentirte merecedor del éxito que anhelas.

-Valora todos tus dones y talentos. Por más sencillos que te puedan parecer, son importantes.
Eres tú quien determina el valor de lo que haces u ofreces, no puedes depender de la aprobación externa.

-Agradece a diario y de todas las maneras que puedas todo lo que tienes y ya existe en tu realidad, en todas las áreas de tu vida. Agradécele a las personas, a ti mismo, a Dios o al Universo.

-Focaliza tu atención en todos los pasos que has dado, en todo lo que ya has avanzado, sin pre-ocuparte por todo lo que falta andar o realizar. Está bien tener planes e intenciones para el futuro, pero no te obsesiones ni dejes de apreciar todo lo que ya has conseguido.

-Dedícate en tu tiempo libre a hacer aquello que de verdad te satisface, aunque aparentemente no pueda darte dinero. Es el disfrute, la alegría, la paz y la satisfacción que sientes al hacerlo lo que te brinda la sensación de éxito.

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-Sé generoso, confía en ti mismo y en tus capacidades. Si tienes dones, debes compartirlos, del modo que sientas que es adecuado para ti. No te juzgues ni juzgues tus talentos, ofrécelos al mundo… o a tu vecino.

-No te detengas en los obstáculos o las dificultades. Si encuentras el modo de enfrentarlos y resolverlos, adelante. Si no es así, busca nuevas opciones, otros caminos o posibilidades.

-Recuerda que los errores no existen, pues son apenas oportunidades de aprender algo. Pon tu atención en descubrir qué puedes aprender de cada experiencia. Cuando hayas integrado la lección, ¡has obtenido el mayor de los éxitos! Ya que en realidad hemos venido a este mundo para disfrutar y crecer…

crecer es un gran éxito

©2014- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com