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¿Por qué gritamos cuando estamos enojados?

Cuenta una historia tibetana, que un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente:

-¿Por qué la personas se gritan cuando están enojadas?
Los hombres pensaron unos momentos:
-Porque perdemos la calma –dijo uno–, por eso gritamos.

-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?, –preguntó el sabio–. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio.

Finalmente él explicó:
-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego el sabio preguntó:
-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente. ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.

El sabio continuó:
-Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se acercan más en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:
-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

© 2012 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

El regreso de lo femenino

Durante los últimos siglos, ha prevalecido en el mundo la energía del ego masculino: dominación, poder, abusos, guerras y conflictos.
Sin embargo, esta nueva era que ya comenzamos nos incita a que predomine la energía del femenino divino: Amor, generosidad, armonía y Unión.

Cada uno de nosotros lleva dentro una parte masculina y femenina, que pueden ser expresadas desde el ego, y así ser distorsionadas, o manifestarse en su aspecto más elevado, es decir, desde el alma.
El reto para todos en estos tiempos que vivimos es manifestar de un modo consciente las cualidades espirituales de lo femenino, aún siendo un hombre.
Se trata de desarrollar la sensibilidad, la ternura, la compasión, la generosidad y un sentido de Unión con todo ser vivo.

Para esta tarea es imprescindible Amarse a uno mismo en todos los aspectos, haciéndonos conscientes y aceptando incluso nuestros lados más sombríos. Pues sólo el Amor incondicional puede realizar la alquimia de transformar las sombras en Luz.
El siguiente paso es unir y equilibrar ambas polaridades dentro de uno mismo. Buscar la armonía entre el hacer y el ser, entre dar y recibir, entre pensar y sentir… (en mi libro El amor de tu vida comparto varias sugerencias para encontrar ese equilibrio).

Ansiamos que haya igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo la realidad que vemos afuera es sólo un reflejo de lo que sucede en el interior de cada uno de nosotros. Para que podamos ver esa igualdad en el mundo, es necesario que encontremos el equilibrio en nuestro interior, y también en nuestra vida diaria.

Sólo así, danzando entre estas polaridades con armonía y equilibrio, es que podemos realmente sentir la plenitud de estar vivos.

© 2012 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

¿Estás ahí?

Meditar es estar centrado, alerta, totalmente presente en el aquí-ahora.
La mente se mueve siempre, está en el futuro o en el pasado, pero nunca está anclada en el momento presente. No conoce el silencio, la quietud, la bendición que otorga estar en el ahora.

Meditar es fundamental para amarte a ti mismo. Brindarte momentos de paz y armonía es el mejor regalo de Amor que puedes darte.
Y es cada vez más necesario. La inquietud e incertidumbre que reinan actualmente por todos lados son un alimento perfecto para la mente, que entonces entra en pánico.

Saber meditar también es importante para sentirnos realmente vivos, para poder disfrutar de cada momento con intensidad. Mientras la mente se enreda en lo que ya fue o en lo que aún no llegó, la vida transcurre sin que la mayoría de las veces la podamos realmente apreciar.
¡Perdemos tantas cosas por no estar presentes en el momento actual!

No se trata de luchar contra la mente, pues de este modo los pensamientos se fortalecen. Tampoco se trata de juzgarla, criticarla, ni siquiera cambiarla. Se trata, simplemente, de observarla. Como se observan las nubes que se deslizan por el cielo, de igual modo podemos observar los pensamientos, sin ser por ellos arrastrados.

Y en el espacio que existe entre un pensamiento y otro encuentras la paz, la dicha, el Amor y todo lo valioso que llevas dentro.

Hoy comparto una técnica que aprendí con Osho de jovencita. Es muy útil cuando percibes que tu mente anda “acelerada”, o queriendo pre-ocuparse en lugar de ocuparse con lo que te trae la vida a cada instante.
Varias veces a lo largo del día, te llamas a ti mismo por tu nombre, en voz alta: “Enriqueta, ¿estás ahí?”
Funciona de maravillas. Es como si en el acto te despertaras del sopor que genera la mente, dejas de funcionar con el “piloto automático”, y vuelves a sentirte vivo, alerta y conectado.
Y te ayuda a recordar que eres tú quien debe dedicarse a estar en armonía.

Si temes que los que te rodean piensen que te has vuelto loco, haz lo mismo pero en voz baja. Funciona de igual modo, y en la medida que lo hagas te darás cuenta de que en realidad no existen los problemas, sino apenas situaciones por resolver.
Y vivirás cada momento del día con una serena y ligera alegría; sentirás paz, armonía y fluidez.

© 2011 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com/blog