Archivo de la etiqueta: plenitud

Salud, dinero y amor

Todos queremos sentirnos bien. Todos queremos ser felices.

Para saber dónde estamos buscando nuestra felicidad basta con que respondamos una sencilla pregunta: ¿qué debería cambiar en nuestra vida para sentirnos plenamente felices? Sea cual sea nuestro problema es casi seguro que pertenece a una de estas tres categorías que parecen abarcarlo todo: salud, trabajo y relaciones (o salud, dinero y amor, como dice la canción).

Sé que es un error condicionar la propia felicidad a cualquier situación externa, pero la verdad es que hay problemas que me preocupan y me hacen olvidar que puedo disfrutar plenamente de mi presente tal como es ahora.

El momento presente, es decir, ese único instante en el que todas las cosas suceden, encierra un tesoro de alegría, plenitud y paz que tal vez sólo hemos experimentado en algunos raros momentos.

Existen numerosas referencias acerca de esta posibilidad que está siempre a nuestro alcance pero que, sin embargo, normalmente no podemos descubrir. Algunas son historias o parábolas, como la del anciano que mendigaba sentado sobre un simple cajón, que llevaba siempre con él, y que era una de sus muy pocas pertenencias. Un día le pidió limosna a un Maestro que pasaba por el camino, quien se disculpó porque no tenía dinero para compartir, pero le sugirió que revisara bien su cajón, el que finalmente, para sorpresa del mendigo, resultó haber estado siempre lleno de monedas de oro. O como el relato que cuenta que durante la Creación, la felicidad quedó escondida en el interior de cada ser, para recompensar a los más sabios o a los más simples, es decir, a los únicos que la buscarían allí.

¿Dónde estamos buscando la felicidad? Para encontrarla no hay que hacer una búsqueda interminable ni emprender un largo y peligroso viaje, como en los dos cuentos mencionados.

Igual que una casa abandonada

Cualquier casa que queda deshabitada se deteriora con el paso del tiempo. También puede pasar que algún intruso la ocupe. Obviamente ambas situaciones perjudican al legítimo dueño.

Salvando las distancias, algo parecido sucede con el momento presente. Podemos vivir plenamente en él, experimentándolo con completa consciencia, o podemos abandonarlo. Si nos identificamos con la incesante corriente de nuestros pensamientos (casi siempre negativos, que nunca se detienen), literalmente abandonamos nuestro “aquí y ahora”… y nuestra vida entonces se deteriora. El ego es ese intruso que ocupa en nuestra mente el legítimo lugar que nos corresponde ejercer, que es el de sentir, experimentar, ser conscientes… En lugar de eso, “pensamos” durante todo el día.

Pensar, pensar y pensar, sin que en realidad haya una razón para hacerlo, sin que haya un problema real que requiera ser analizado (lo cual sólo puede llevar unos momentos), es innecesario y profundamente desgastante.

Nuestra mente crea nuestra realidad. Y aunque no estemos atentos y conscientes para crear de manera deliberada las experiencias positivas que queremos vivir, de todas maneras seguiremos creando. Pero serán esos procesos inconscientes, normalmente negativos, los que irán tejiendo nuestra vida. Y nuestra salud, nuestro trabajo y nuestras relaciones reflejarán la falta de atención o de consciencia con que estemos viviendo el presente.

El primer paso es abrir bien los ojos y mirar atentamente el milagroso mundo que nos rodea.

Y sin más demora: echemos al okupa y volvamos a casa. ¡Ya es hora!

Axel Piskulic

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, y citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

El niño interior mágico

Así como todos llevamos dentro a un niño herido, también contamos con un niño interior mágico.
Él representa esa parte nuestra que puede reír, jugar, cantar y bailar, hacer muecas frente al espejo y disfrutar intensamente de los momentos simples y mágicos de la vida.

El niño interior mágico se siente amado, seguro, a salvo. Se permite ser espontáneo, y se ama y acepta a sí mismo sin condiciones.

Este video es un claro ejemplo de lo sano y feliz que puede ser un niño, y es también una invitación a que permitamos que nuestro niño interno se exprese libremente, para que la vida se llene de magia y alegría.

El regreso de lo femenino

Durante los últimos siglos, ha prevalecido en el mundo la energía del ego masculino: dominación, poder, abusos, guerras y conflictos.
Sin embargo, esta nueva era que ya comenzamos nos incita a que predomine la energía del femenino divino: Amor, generosidad, armonía y Unión.

Cada uno de nosotros lleva dentro una parte masculina y femenina, que pueden ser expresadas desde el ego, y así ser distorsionadas, o manifestarse en su aspecto más elevado, es decir, desde el alma.
El reto para todos en estos tiempos que vivimos es manifestar de un modo consciente las cualidades espirituales de lo femenino, aún siendo un hombre.
Desde luego esto no tiene nada que ver con el feminismo, ni nada parecido…
Se trata de desarrollar la sensibilidad, la ternura, la compasión, la generosidad y un sentido de Unión con todo ser vivo.

Para esta tarea es imprescindible Amarse a uno mismo en todos los aspectos, haciéndonos conscientes y aceptando incluso nuestros lados más sombríos. Pues sólo el Amor incondicional puede realizar la alquimia de transformar las sombras en Luz.
El siguiente paso es unir y equilibrar ambas polaridades dentro de uno mismo. Buscar la armonía entre el hacer y el ser, entre dar y recibir, entre pensar y sentir…

Sólo así, danzando entre estas polaridades con armonía y equilibrio, es que podemos realmente sentir la plenitud de estar vivos.

© 2012 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com