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Las distintas etapas en el camino del Despertar

Existen varias realidades o dimensiones, pues el ser humano puede acceder a diferentes niveles o estados de consciencia. Según el nivel en el que nos encontremos, irradiamos una determinada frecuencia de energía. Y la frecuencia de energía en la que nos encontramos nos permite acceder a una determinada dimensión, y crear un tipo de realidad específico.

Las dimensiones, entonces, no son lugares físicos. Son espacios energéticos a los que nos sintonizamos, dependiendo de nuestro nivel de consciencia. Existen varias dimensiones, aquí describiré las tres más accesibles.

Tercera dimensión o 3D:

En esta dimensión el ser humano está totalmente identificado con su mente. Su vida se rige inconscientemente por programas mentales, patrones de comportamiento, mandatos y condicionamientos sociales. Su existencia se centra básicamente en la supervivencia, tiene poco interés en evolucionar.

La existencia en esta dimensión suele crear vidas miserables; la persona no sabe amarse a sí misma, establece relaciones afectivas marcadas por el sufrimiento, el apego y la dependencia, cae continuamente en los dramas emocionales y a veces experimenta escasez económica.

Para quien vive exclusivamente en esta dimensión no existe la posibilidad de aprender con las situaciones de la  vida, le cuesta perdonar y no se hace responsable de las realidades que crea para sí mismo. Suele echarle la culpa de lo que le sucede a los demás, o a las circunstancias externas.

En esta dimensión no se goza de libertad interior. La vida depende de poderes externos como el gobierno, los medios de comunicación, las reglas de la sociedad, de la familia, etc.

Quien vive en esta dimensión sólo busca una salida más consciente o espiritual después de haber pasado por algún evento extremadamente doloroso o traumático, como la pérdida de un ser amado, por ejemplo.

A veces también puede ocurrir que la persona comienza a darse cuenta de que su vida es vacía, carente de significado, y que debe haber algo más que apenas trabajar para ganar dinero y crear una familia. En entonces cuando comienza su búsqueda espiritual.

Cuarta dimensión:

 En esta dimensión la persona comienza a Despertar y a darse cuenta de que el mundo no es como le quieren hacer creer.

Percibe que los medios de comunicación le manipulan y le mienten, y empieza a pensar por sí mismo, cuestionando el orden establecido.

Busca información que no se divulga en los medios masivos, como la Nueva Medicina Germánica, por ejemplo, e investiga todo aquello que los medios y la sociedad suelen condenar, reprimir o perseguir. (en mi libro Mi querido cáncer hablo acerca de esta Nueva Medicina, que me permitió curarme del cáncer sin seguir el tratamiento convencional).

Puede también participar en movimientos alternativos como la ecología, por ejemplo, y se rebela ante todo aquello que ha mantenido al ser humano esclavizado y engañado.

Quienes permanecen en esta dimensión quieren ayudar a los demás a darse cuenta de lo que realmente sucede en el mundo, y para ello despliegan una gran cantidad de energía.

Suelen sentirse indignados, y muchas veces también furiosos. Son quienes realizan manifestaciones y protestas, escriben artículos y graban videos que, actualmente, acaban siendo censurados.

Algunas de las personas que se encuentran en esta dimensión realmente ayudan a la humanidad a Despertar, y pueden propiciar cambios reales en el mundo.

El obstáculo en esta tarea es la violencia y la agresividad que algunos sienten y expresan, que si bien es comprensible, suele traer consecuencias destructivas.

En esta dimensión uno cae en la batalla entre buenos y malos, ricos y pobres, etc. Muchas personas que siguen el camino espiritual permanecen ancladas en esta dimensión por creer en la lucha entre el bien y el mal, o entre la Luz y la Oscuridad. En este nivel de consciencia aún existen la separación y la lucha.

La quinta dimensión o 5D:

En esta dimensión la persona ya alcanzó un elevado estado de consciencia. Puede sentir de verdad que la fuente del Amor Incondicional se encuentra en su interior. Esto le permite permanecer en paz y centrado, aún en medio de grandes desafíos personales o externos.

Sabe establecer relaciones afectivas sanas y conscientes, en las cuales prevalecen el crecimiento personal, la libertad, el desapego y la armonía. Su aportación al mundo es permanecer en este estado de Amor, paz y alegría, pues sabe que esa su mayor contribución.

Es consciente de que todos somos Uno, y que todo es energía, por lo tanto ayuda al Despertar de la humanidad sintiendo e irradiando continuamente Amor y paz.

En esta dimensión sólo existe la Unión. Quien vive en este estado de consciencia sabe que la oscuridad que ve en el mundo es apenas un reflejo de la oscuridad que cada ser humano alberga en su interior; entonces se dedica a iluminar y transformar sus propias sombras, con Amor y aceptación.

Aquí uno no suele preocuparse por su economía, pues vive en un estado interior de confianza y verdadera Abundancia, y manifiesta con facilidad lo que necesita.

Quienes están en contacto con este nivel de consciencia también actúan en el mundo, ayudando a los demás a través de meditaciones y mensajes, dando cursos, sesiones, conferencias y compartiendo sus herramientas de crecimiento personal. Son las llamadas Semillas Estelares, o Trabajadores de la Luz.

No todas las personas que se dedican a estas profesiones de ayuda están en la consciencia de la 5° dimensión, ni se autodenominan de ese modo, pues algunas no desean ser etiquetadas. Sin embargo es fácil identificarlas, pues su energía irradia Amor y una profunda paz.

En esta dimensión no existen el tiempo ni el espacio, por lo cual se pueden sentir profundamente unidos a quienes aman, aun cuando no pueden verles debido a la distancia física.

Quienes comienzan a acceder a este nivel de consciencia pueden conectar con sus guías espirituales, con su ángel de la guarda y otros seres de Luz.

En esta dimensión se desarrollan sin esfuerzo valiosos dones, como la telepatía. También es posible trasladarse a planos más sutiles, y tener encuentros con los seres amados en el mundo etérico.

Suelen tener sueños lúcidos y visiones, canalizar información y experimentar estados alterados de consciencia.

Sienten una profunda conexión con la Madre Tierra, y saben que su propia evolución contribuye a la Ascensión o la evolución de toda la humanidad y del planeta. Quienes experimentan este estado de consciencia son quienes van trayendo el Cielo a la Tierra, pues es tarea de todos crear un Nuevo Mundo.

Todos estamos en un proceso de transición. Pasamos de una dimensión a otra dependiendo de varios factores. Son muy pocas las personas que pueden permanecer las 24 horas del día en la quinta dimensión, por ejemplo.

Sin embargo sí podemos descubrir cómo actuar o qué hacer para ir aumentando nuestro nivel de consciencia, y cómo regresar a este estado cuando hemos caído en las dimensiones inferiores.

Esta es la finalidad de mi Comunidad: compartir con sus integrantes todo aquello que a mí me ayuda a conectar y permanecer en la consciencia de la 5° dimensión, y acompañarles en el proceso de transición entre las diferentes dimensiones.

Si quieres participar en este gran viaje de transformación, haz clic aquí: Comunidad de Enriqueta Olivari

© 2020– “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero sin alterarlos y citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siete palabras mágicas

1- Muévete. Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

2- Toca. Toca las partes que amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

3- Escucha. Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que sólo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

4- Siente. El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el Amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

5- Confía. Tú sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si pasas, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

6- Reúnete. Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros, y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

7- Recibe. Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

Autor desconocido.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

¡Eres valiente!

La humanidad está pasando por la transformación más grande de todos los tiempos. Los viejos sistemas se van derrumbando, los antiguos condicionamientos pierden su sentido, y tenemos que crear entre todos un  mundo nuevo. Pero para crear lo nuevo, es necesario dejar partir lo viejo…

A nivel individual esta transformación toma muchas formas: puede ser que sintamos la necesidad de dedicarnos profesionalmente a otras tareas, más acordes con lo que de verdad deseamos hacer. Pero esto muchas veces supone dejar lo seguro, lo conocido, y nos preguntamos si tendremos el dinero necesario para pagar nuestras cuentas.

O entonces nuestras relaciones personales pasan por crisis, ya sea para que aprendamos a relacionarnos de un nuevo modo, o para desapegarnos de aquellas personas que ya cumplieron una función en nuestras vidas (mi libro El amor de tu vida compartida es una excelente guía para establecer relaciones sanas, y para saber cómo enfrentar las crisis de pareja).

A veces es nuestra salud la que se ve afectada, y también en esta área tenemos que dejar atrás las ideas que nos han inculcado acerca de qué es la “enfermedad”, y descubrir el verdadero origen de los síntomas que tenemos, para poder curarnos.

Lo que todos estamos viviendo, a nivel individual y colectivo, no es fácil; no se supone que sea fácil. Pero esto no es excusa para que no sigamos adelante ni para que nos lamentemos, sintiéndonos víctimas por lo que está sucediendo.

Antes de nacer, a nivel del alma, todos elegimos las condiciones en las que querremos volver a nacer; elegimos nuestro futuro país, a nuestros padres, y todas aquellas experiencias que necesitaremos atravesar para evolucionar o seguir creciendo.

Entonces, si has elegido venir a la Tierra en estos tiempos, ¡es porque en realidad eres muy valiente! O al menos tu alma lo es…

Es humano y natural sentir miedo, dolor o incertidumbre. Pero afortunadamente contamos con muchas herramientas para enfrentar y superar todo eso. Y a veces también es necesario pedir ayuda, pues al hacerlo nos estamos cuidando y amando a nosotros mismos.

Darle prioridad a nuestro bienestar y crecimiento ahora es fundamental. Es mucho mejor invertir en tomar una sesión sanadora, por ejemplo, que gastar dinero en nueva ropa.

Ponte en el primer lugar de la lista, cuídate, medita y dedícate a diario a estar en paz, aún en medio de los intensos procesos que quizás estés atravesando.

Recuerda tu fuerza interna, recuerda que eres poderoso y que tú puedes pasar por todo esto, pues has elegido venir aquí para vivir esta gran transformación planetaria. Todos hemos venido en estos tiempos para traer el Cielo a la Tierra. ¡Y aunque no lo parezca, lo estamos consiguiendo!

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

¿Estás ahí?

Meditar es estar centrado, alerta, totalmente presente en el aquí-ahora.
La mente se mueve siempre, está en el futuro o en el pasado, pero nunca está anclada en el momento presente. No conoce el silencio, la quietud, la bendición que otorga estar en el ahora.

Meditar es fundamental para amarte a ti mismo. Brindarte momentos de paz y armonía es el mejor regalo de Amor que puedes darte.
Y es cada vez más necesario. La inquietud e incertidumbre que reinan actualmente por todos lados son un alimento perfecto para la mente, que entonces entra en pánico.

Saber meditar también es importante para sentirnos realmente vivos, para poder disfrutar de cada momento con intensidad. Mientras la mente se enreda en lo que ya fue o en lo que aún no llegó, la vida transcurre sin que la mayoría de las veces la podamos realmente apreciar.
¡Perdemos tantas cosas por no estar presentes en el momento actual!

No se trata de luchar contra la mente, pues de este modo los pensamientos se fortalecen. Tampoco se trata de juzgarla, criticarla, ni siquiera cambiarla. Se trata, simplemente, de observarla. Como se observan las nubes que se deslizan por el cielo, de igual modo podemos observar los pensamientos, sin ser por ellos arrastrados.

Y en el espacio que existe entre un pensamiento y otro encuentras la paz, la dicha, el Amor y todo lo valioso que llevas dentro.

Hoy comparto una técnica que aprendí con Osho de jovencita. Es muy útil cuando percibes que tu mente anda “acelerada”, o queriendo pre-ocuparse en lugar de ocuparse con lo que te trae la vida a cada instante.
Varias veces a lo largo del día, te llamas a ti mismo por tu nombre, en voz alta: “Enriqueta, ¿estás ahí?”
Funciona de maravillas. Es como si en el acto te despertaras del sopor que genera la mente, dejas de funcionar con el “piloto automático”, y vuelves a sentirte vivo, alerta y conectado.
Y te ayuda a recordar que eres tú quien debe dedicarse a estar en armonía.

Si temes que los que te rodean piensen que te has vuelto loco, haz lo mismo pero en voz baja. Funciona de igual modo, y en la medida que lo hagas te darás cuenta de que en realidad no existen los problemas, sino apenas situaciones por resolver.
Y vivirás cada momento del día con una serena y ligera alegría; sentirás paz, armonía y fluidez.

© 2011 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com/blog