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Cómo atravesar las etapas difíciles

A todos nos llegan etapas en las que debemos enfrentar grandes dificultades o retos importantes. Y esto nos puede suceder en cualquier área de nuestras vidas.

Actualmente pareciera que los desafíos se multiplican, o que nos llegan uno tras otro, sin darnos casi descanso. Esto sucede porque ya no podemos seguir pensando o actuando como solíamos hacerlo. Ahora todos los seres humanos debemos despertar a una mayor consciencia. Todo el Universo nos empuja, de alguna manera, a que sanemos nuestras viejas heridas, a que dejemos atrás viejos patrones o creencias y descubramos nuevas maneras de responder a lo que nos presenta la vida.

Aquí comparto algunas prácticas que son muy valiosas para atravesar las etapas difíciles o dolorosas:

-Es natural que necesites compartir tu dolor, miedo o preocupación. De hecho, hacerlo es bueno y necesario. Pero no les cuentes tu “problema” a todas las personas con las que te encuentras. Hazlo sólo con dos o tres personas cercanas, que sabes que te aman de verdad, que no te juzgarán y que te ofrecerán algún tipo de ayuda efectiva (si no tienes dinero para pagar el alquiler, por ejemplo, de poco te servirán las típicas frases hechas).

-Es humano que sientas autocompasión. Permítete sentirla, pero hazlo por un plazo determinado –uno o dos días-, y luego recuerda que tú creas tu propia realidad. Has creado esa realidad para aprender algo, y puedes cambiar cualquier cosa que no te guste de tu vida, o que te haga daño. Recordarlo te ayudará a sentirte poderoso y libre.

-Expresa a solas las emociones que sientas. Hacerlo es muy necesario, así que acéptalas, pues eres un ser humano. Llora, grita, patalea, pero hazlo a solas y apenas por un rato; puede ser a diario. Luego haz algo que te ayude a sentirte bien: darte una ducha, salir a dar un paseo, escuchar tu música preferida, etc. De ese modo no te quedarás atrapado en las emociones, y te darás cuenta de que también te están sucediendo cosas hermosas: ha salido el sol, tienes comida en tu mesa, cuentas con el apoyo de alguien…

-Ponte en el primer lugar de la lista. Estás pasando por una etapa difícil, entonces darte tiempo para cuidar de ti es muy necesario. Si no estás pudiendo lidiar con los problemas de algún amigo o familiar díselo, con respeto. Si te ama de verdad lo comprenderá y respetará tu necesidad de estar contigo mismo. Pero no te aísles por completo; siempre, en algún rincón, puedes encontrar la ayuda que necesitas. Mantente alerta y abierto, no te encierres en tu dolor.

-Usa tu mente a tu favor: aunque aún no sepas la razón por la cual estás atravesando ese reto, confía en que, en algún momento, podrás comprenderlo.

Recuerda todos los desafíos que ya has enfrentado, todas las veces que te has “caído”, y recuerda también que, de un modo u otro, los has superado y te has levantado. Acordarte de esto te ayudará a sentir que, si estás atravesando un momento difícil, es porque tú puedes superarlo.

-Si estás pasando por momentos difíciles a nivel afectivo, debes dedicarte más que nunca a amarte a ti mismo. Mi libro El amor de tu vida te ofrece valiosas herramientas para hacerlo. Si ya lo has leído, reléelo y haz sus ejercicios. Si no lo leíste aún, quizás sea un hermoso regalo que puedes brindarte a ti mismo.

-Cuida de tu niño interior. Cuando nos sentimos desvalidos, con miedo, desconsolados o solos, muchas veces es porque nuestro niño interior está desatendido (en mi Curso en audio “El amor de tu vida” te guío de un modo amoroso para que puedas comunicarte con él y saber cómo cuidarlo, entre otros varios ejercicios).

-Si tu reto es a nivel económico, pon tu energía en descubrir nuevas formas de ganar dinero. Las crisis nos traen grandes regalos, entre ellos la creatividad necesaria para tener nuevas ideas. Si no se te ocurre nada, conversa con algún amigo o familiar que te pueda dar ideas concretas y viables.

Agradece todo lo que ya tienes, y pon tu atención en lo que sí funciona bien en tu vida.

-Medita. Poco a poco irás encontrando en tu interior un espacio que no es afectado por nada de lo que ocurra en tu mundo externo. Podrás sentir paz, relajación, confianza y Amor aún en medio de la mayor tormenta.

-Ten en cuenta que a veces las etapas de crisis nos instan a que dejemos atrás relaciones o personas, trabajos o tareas que ya no encajan con quienes somos ahora. Practicar el desapego y agradecer lo que estás soltando te ayudará inmensamente a sentirte liberado y ligero. Es necesario abrir espacio para la llegada de lo nuevo.

-Si tu reto está relacionado con tu salud, cuentas con la ayuda de mi nuevo libro, Mi querido cáncer. En él comparto en qué consisten las mal llamadas “enfermedades”, por qué se crean, y cómo puedes curarte a ti mismo. Hacerlo es bastante fácil, sobre todo si no llenas a tu cuerpo de sustancias químicas ni te dejas dominar por el miedo.

-Haz una lista de todas las lecciones que esa situación te está trayendo. Hazlo por escrito, es más efectivo. En la medida que lo hagas acabarás sintiendo gratitud por esa etapa que estás atravesando, porque ésta te permite ser más fuerte, y también más sabio.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

Para crecer es necesario abrirse a lo nuevo

Estamos habituados a tenerle miedo a lo desconocido. Nuestra mente se aferra a viejas ideas, viejas estructuras, viejas maneras de hacer las cosas…

Nos acostumbramos a movernos dentro de lo ya conocido, pues nos resulta cómodo y seguro. Pero la vida es movimiento, y si no fluyes ni te abres a lo nuevo te estancas, al punto de que puedes comenzar a morir en vida.

En cuanto se nos presenta una nueva manera de pensar o de hacer algo, el cuerpo se inmoviliza, se tensiona, y la respuesta de nuestra mente es cerrarse, negar o incluso rechazar a quien nos trae nuevas posibilidades.

Es hora de cambiar nuestra respuesta a lo desconocido. La mejor manera de hacerlo es recordar que la vida es una aventura, y que cada nueva experiencia que se nos presenta nos trae más posibilidades de crecimiento.

Puedes imaginar o sentir que eres un héroe, que enfrenta cada nueva oportunidad de crecimiento con valentía y buena disposición. “¡Qué bien, por fin una nueva manera de encarar esto!”, puedes pensar e incluso decir en voz alta.

En lugar de desconfianza o miedo, también podemos sentir curiosidad, expectativa, motivación… Puedes elegir los pensamientos y las emociones que te ayudarán a abrirte, en lugar de mantenerte en el temor.

Una frase que siempre me motiva es: “Por Amor a mí misma, haré este cambio, o enfrentaré esta nueva experiencia con confianza y valentía”.

Somos poderosos, somos fuertes y sabios. Y tenemos la capacidad de re-programar nuestra mente, para que responda de una manera distinta a como lo ha hecho siempre.

Puedes quedarte temblando en un rincón, cerrándote a aquello que te ayudaría a crecer. O puedes abrir tu corazón para recibir con  gratitud las nuevas opciones que se te brindan.

Otra actitud o forma de pensar que atenta contra tu propio crecimiento es creer que ya sabes. Sin embargo, a cada día se hacen nuevos descubrimientos, y se van revelando otras verdades. Si crees que ya sabes, cierras tu mente a una nueva información que puede incluso cambiarte la vida (mi nuevo libro  “Mi querido cáncer” puede brindarte esa posibilidad).

Es necesario tener la humildad suficiente como para considerar que quizás tengas algo nuevo que aprender, en cualquier campo o área. Sino caes en el ego, que acaba siendo tu peor enemigo.

Tienes la libertad de elegir cómo quieres sentirte y actuar a cada momento, así que elige con Amor y consciencia. Te mereces seguir creciendo y aprendiendo, siempre.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

 

Siete palabras mágicas

1- Muévete. Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

2- Toca. Toca las partes que amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

3- Escucha. Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que sólo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

4- Siente. El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el Amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

5- Confía. Tú sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si pasas, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

6- Reúnete. Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros, y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

7- Recibe. Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

Autor desconocido.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

Mi mejores deseos para ti

Deseo que descubras que eres un Ser de puro Amor, y que recuerdes que puedes transformar tus sombras en Luz.

Deseo que aprendas y crezcas, sabiendo que cada reto es en realidad una bendición.

Deseo que vivas en Paz, más allá de lo que ocurra en el mundo exterior.

Deseo que siempre goces de Abundancia, pues ella es el fruto del verdadero Amor.

Deseo que siempre tengas salud, y que si en algún momento tu cuerpo enferma, puedas confiar en que él está dotado de un maravilloso poder sanador.

Deseo que sigamos caminando lado a lado, compartiendo y creciendo con Alegría y Gratitud.

Gracias de corazón por acompañarme a través este blog.

¡Felices Fiestas, feliz Vida!

Un abrazo inmenso,

Enriqueta Olivari

©2017- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

Viva la vida

Hoy comparto este inspirador video, cuyo mensaje nutre y eleva nuestro corazón.

Que lo disfrutes…

 

El camino del corazón

“La gratitud es como un gran sol que brilla en nuestro pecho, y con su calor disuelve las fronteras ilusorias entre tú y yo”.
Hace muchos años escribí estos versos, y con el paso del tiempo he comprobado hasta qué punto son ciertos…

Poder sentir y expresar gratitud es, en realidad, un regalo que nos damos a nosotros mismos. Este sentimiento nos conecta, nos recuerda lo unidos que estamos a todos y a Todo, y nos devuelve la alegría que sentíamos cuando éramos niños.
Además la gratitud es un poderoso imán: cada vez que centramos nuestra atención en agradecer cada simple momento, todas y cada una de las cosas que poseemos, la amistad y el Amor que nos acompañan, o lo que sea que hayamos recibido, atraemos a nuestras vidas más de todo aquello.

Pero a veces tenemos ciertas resistencias en demostrarnos agradecidos. Tememos que, al hacerlo, nos sintamos en deuda, o entonces no agradecemos porque en el fondo sentimos que no merecemos lo que nos han brindado.
Ser conscientes de estas resistencias y superarlas es muy importante para poder amarnos a nosotros mismos. Pues si reconocemos el valor de aquello que recibimos, estamos reconociendo también nuestro propio valor.
Y al mostrarnos sinceramente agradecidos, motivamos a los demás y al propio Universo a que nos sigan dando, pues así expresamos nuestra disponibilidad en estar receptivos.

A veces nuestras expectativas son tan altas, que no apreciamos ni agradecemos lo que tenemos o hemos recibido. Y al hacer esto bloqueamos la energía, y el flujo del dar y el recibir se ve interrumpido.
Para poder sentir auténtica gratitud debemos ser humildes, y comprender que todo lo que necesitamos de verdad llegará, a su debido momento. Pero si no somos capaces de agradecer lo que ya está llegando o ya hace parte de nuestras vidas, entonces le cerramos el paso a lo que está en camino.

Para desarrollar este hermoso y profundo sentimiento en ti mismo, puedes comenzar el día haciendo una lista mentalmente, o por escrito, de todos los bienes materiales que posees, incluyendo hasta el objeto más ínfimo.
Luego agrega a la lista todas las personas que hacen parte de tu vida y con las cuales compartes Amor, amistad o cariño. También puedes sumar todas tus cualidades y dones, todo aquello que te hace único, incomparable, y por lo cual puedes sentir gratitud.

Y así vamos descubriendo que podemos sentirnos agradecidos por el simple hecho de estar vivos, o por ningún motivo en particular… La gratitud en realidad es un estado interior, al que podemos recurrir varias veces al día, para mantenernos en unidad y armonía con el poder del Amor.

Y entonces tu corazón es tan grande, luminoso y cálido como el propio sol.

© 2011 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com