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Cómo hacer realidad tus sueños

Somos creadores de nuestra realidad, consciente o inconscientemente. Lo que nos ocurre o creamos se manifiesta en nuestras vidas gracias a lo que pensamos, sentimos e imaginamos, y también gracias a nuestra intención.

La intención se activa con acciones concretas. Esas acciones se repiten con frecuencia y se va creando un hábito, va tomando forma y finalmente se convierte en realidad.

Primero debemos tener claro qué es lo que deseamos manifestar. Tiene que ser un deseo real, que provenga del corazón, pues difícilmente harás realidad una simple fantasía. Tienes que sentir que eres capaz de vivirlo, que para ti es un deseo realizable.

Luego es necesario tener la clara intención de hacerlo realidad, dando todos los pasos necesarios para manifestarlo.

Si quieres que un pasatiempo se transforme en tu medio de vida, por ejemplo, tienes que dedicarte a diario a practicarlo y mejorarlo, a estudiar diferentes maneras de que se convierta en una profesión rentable, e informarte acerca de cómo lo hicieron otras personas, que lo lograron y tuvieron éxito.

Recuerda que donde ponemos nuestra atención, allí se dirige la energía. Así que en realidad la atención y la intención van de la mano (puedes leer mi artículo acerca de la Atención aquí: Focaliza tu atención y atrae lo que deseas). 

Es importante que le des prioridad a la realización de tus sueños, dejando de lados otras actividades que te roban tiempo y energía, o que te distraen innecesariamente.

Si lo que quieres es mejorar la calidad de tu relación de pareja, tal vez tendrás que dedicarle más tiempo, aprender a comunicarte de un mejor modo o realizar con ella nuevos acuerdos (mi libro El amor de tu vida compartida te será de gran ayuda para crear la relación armoniosa que deseas).

También es eficaz  que escribas en un papel cuál es tu principal intención. Es mejor que sea un párrafo breve, claro y que incluya en detalle lo que deseas manifestar en tu vida. Escríbelo en el tiempo presente, como si ya estuviera sucediendo.

Un ejemplo: siempre te interesó la alimentación natural. Has estudiado por tu cuenta o has hecho cursos, sigues una dieta balanceada desde hace años y te sientes fenomenal. Entonces decides que quieres dedicarte a compartir tu experiencia con los demás. A la hora de escribir tu intención, ésta podría ser:

“Mi intención es dar clases de alimentación natural. Doy sesiones individuales y cursos presenciales. Gano x dinero al mes y trabajo tantas horas diarias. Vivo cómodamente de mi trabajo, y a cambio ayudo a las personas a que se alimenten de un modo saludable. Doy lo mejor de mí mismo siempre, y me siento profundamente realizado, abundante y feliz”.

Lee tu intención en cuanto te despiertas y antes de irte a dormir. Y luego practica el desapego, sin sentir ansiedad, miedo o preocupación. Siente la certeza de que esa realidad ya es un hecho, e imagínate a ti mismo viviéndola en el presente. Siente la emoción, la alegría, la sensación de éxito, y agradece de antemano la nueva realidad que estás creando.

Haz tu parte a diario, y luego entrega con confianza el resultado al Universo. Él es nuestro gran aliado, que no sólo escucha lo que pensamos y sentimos, sino que también observa lo que hacemos. Por eso es tan importante realizar aquellos actos concretos que declaran nuestras intenciones de un modo claro.

La paciencia, la perseverancia, la confianza en ti mismo y en tu sueño serán indispensables para lograr lo que te propones. También es vital que disfrutes de todo el proceso, para no obsesionarte con el resultado final.

Entonces comienzan a llegar oportunidades, nuevos contactos, la información que necesitabas o ideas maravillosas que te acercarán a la realización de tus sueños. Éstos siempre se cumplen, si son sinceros.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

 

 

Reencuentros de almas

Puede ser que hayas conocido a esa persona en una reunión de amigos, a través de las redes sociales, o en cualquier otra situación. Pero de inmediato sientes con ella una conexión inexplicable… Es como si la conocieras de toda la vida, puedes comunicarte con una gran facilidad, y a veces incluso sientes que sobran las palabras.

Si la conociste en las redes sociales el misterio es aún mayor: ¿cómo es posible que te sientas tan unido a alguien que nunca viste personalmente, y que quizás viva a varios miles de kilómetros de distancia?

Esto sucede cuando estamos viviendo un reencuentro de almas. Esa persona y tú ya han estado de algún modo juntas en vidas pasadas, y han decidido reencontrarse en esta vida para seguir aprendiendo, para cumplir una promesa o simplemente para continuar compartiendo Amor.

Si esa persona es de tu mismo sexo no habrá demasiados problemas; la reconocerás como una gran amiga, o una hermana del alma. Sin embargo, si es del sexo opuesto pueden producirse malentendidos: es probable que sientas una gran atracción física, que te lleva a pensar que has encontrado al “amor de tu vida”. Entonces comienzan las proyecciones, las ilusiones, las excesivas demandas y expectativas, que inevitablemente conducen a la frustración y el desengaño.

No es necesario recordar o saber qué fue lo que viviste con aquella persona en una vida pasada. Pero es de vital importancia no llegar a conclusiones precipitadas. Lo importante es cómo vives en el momento presente, entonces no te apresures a definir qué es lo que vivirás con aquella persona.

No hay prisa… Tómate todo el tiempo necesario para conocerla en profundidad, y sé honesto con ella y contigo mismo en todo momento. Amar es conocer, así que en cualquier tipo de relación, conocerse de verdad mutuamente es fundamental para establecer relaciones sanas.

No se trata apenas de compartir gustos y preferencias, sino también de ser capaces de mostrar nuestras heridas, inseguridades y  sombras.

Si ambos pueden aceptar al otro tal cual es, con todo lo que es, entonces hay una posibilidad real de que aquella sea una relación de auténtico Amor. Sin embargo el Amor puede ser compartido de varias maneras,  y no necesariamente esa persona será tu pareja. Quizás se convierta en un gran amigo, con quien podrás compartir desde un espacio de libertad y mutua aceptación.

Pero si comienzan los juicios, las críticas, las luchas de poder o el deseo de querer cambiar al otro, lo más probable es que el Amor no pueda crecer ni florecer. En este tipo de relaciones hay valiosas lecciones para ser aprendidas, y debemos recordar que el otro es apenas un espejo, que nos refleja lo que debemos sanar en nosotros mismos.

La llave maestra para liberarnos en estos casos es el Perdón. Perdonarte a ti mismo, y perdonar al otro de todo corazón, permite que ambos se sientan libres y en paz interiormente, ya sea para continuar relacionándose de un nuevo modo, o para seguir cada uno su camino, sin reproches ni resentimientos.

Poder sentir gratitud también es importante. Agradece los bellos momentos compartidos, las lecciones que has aprendido, y la oportunidad que la vida te ha dado de reencontrarte con alguien que ya conocías, quizás desde hacía siglos.

A veces estos reencuentros de almas duran sólo un momento, un día, o una semana, un mes o varias décadas. En realidad su duración no importa, pues para las almas el tiempo no existe. Lo importante en las relaciones son las lecciones que logramos aprender, y el Amor es la mayor lección.

Esa es la finalidad primordial de todos nuestros encuentros: volver una y otra vez a recordar el verdadero Amor, que es siempre infinito y eterno.

©2017- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com