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Esto también pasará

Un rey dijo a los sabios de la corte:

—Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total. Tiene que ser muy pequeño de manera que quepa escondido debajo del diamante del anillo.

Todos ellos eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados. Pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudiera ayudar en momentos de desesperación total era difícil. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que era casi como su padre; también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por él.

El anciano dijo:

—No soy un sabio, ni un erudito, menos un académico; pero conozco el mensaje, porque sólo hay un mensaje. Y esa gente no te lo puede dar; sólo puede dártelo un místico, un hombre que haya alcanzado la realización. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente y en una ocasión me encontré con un místico.

Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento por mis servicios, me dio este mensaje —y lo escribió en un papel, lo dobló y se lo dio al rey—. No lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Y ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos le perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Y llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: del otro lado había un precipicio y un profundo valle. Caer por él sería el fin. No podía volver, el enemigo le cerraba el camino y ya podía oír el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante, y no había ningún otro camino…

De repente se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía: «Esto también pasará».

Mientras leía «esto también pasará» sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Y aquello pasó. Todas las cosas pasan; nada permanece en este mundo. Los enemigos que le perseguían se deben haber perdido en el bosque, deben haberse equivocado de camino; poco a poco dejó de oír el trote de los caballos.

El rey se sentía inmensamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, lo volvió a poner en el anillo, reunió a su ejército y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes, y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

—Este momento también es adecuado: vuelve a mirar al mensaje.

—¿Qué quieres decir? —, preguntó el rey. —Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

—Escucha —dijo el anciano—, esto es lo que me dijo el santo: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso; no sólo para cuando eres el último, también para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: «Esto también pasará», y de repente la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que se regocijaba, que celebraba, que bailaba… pero el orgullo, el ego había desaparecido. Todo pasa.

Pidió al anciano sirviente que viniera a su carro y se sentara junto a él. Le preguntó:

-¿Hay algo más? Todo pasa… Tu mensaje me ha sido de gran ayuda.

—La tercera cosa que dijo el santo es: «Recuerda que todo pasa. Sólo quedas tú; tú permaneces por siempre como testigo».

Todo pasa, pero tú permaneces. Tú eres la realidad; todo lo demás sólo es un sueño. Hay sueños muy hermosos, hay pesadillas… pero no importa que se trate de un sueño precioso o de una pesadilla; lo importante es la persona que está viendo el sueño. Ese que ve es la única realidad.

La cosa más básica a recordar es que cuando te sientas bien, en un estado de éxtasis, no debes pensar que va a ser un estado permanente. Vive el momento tan alegremente, tan animadamente como puedas, sabiendo muy bien que ha venido y se irá, como la brisa que entra en tu casa, con toda su fragancia y frescor, y sale por la otra puerta. Esto es lo más fundamental. Si piensas que puedes hacer que tus momentos de éxtasis sean permanentes, ya has empezado a destruirlos.

Cuando vengan, agradécelos; cuando se vayan, siéntete agradecido a la existencia. Permanece abierto. Ocurrirá muchas veces; no enjuicies, no seas un elector. Permanece libre de elecciones. Sí, habrá momentos en los que te sentirás desgraciado. ¿Y qué? Hay personas que se sienten desgraciadas y no han conocido ni un momento de éxtasis; tú eres afortunado. Incluso en medio de tu desgracia, recuerda que no va a ser permanente; también pasará, por eso no dejes que te altere demasiado. Permanece sereno.

Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza; acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza, son la naturaleza misma de las cosas. Y simplemente eres un observador: no te conviertes ni en la felicidad ni en la desgracia. La felicidad viene y se va, la desgracia viene y se va. Pero hay algo que siempre está allí —siempre y en todo momento — y ése es el observador, el testigo.

Osho

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

Cómo atravesar las etapas difíciles

A todos nos llegan etapas en las que debemos enfrentar grandes dificultades o retos importantes. Y esto nos puede suceder en cualquier área de nuestras vidas.

Actualmente pareciera que los desafíos se multiplican, o que nos llegan uno tras otro, sin darnos casi descanso. Esto sucede porque ya no podemos seguir pensando o actuando como solíamos hacerlo. Ahora todos los seres humanos debemos despertar a una mayor consciencia. Todo el Universo nos empuja, de alguna manera, a que sanemos nuestras viejas heridas, a que dejemos atrás viejos patrones o creencias y descubramos nuevas maneras de responder a lo que nos presenta la vida.

Aquí comparto algunas prácticas que son muy valiosas para atravesar las etapas difíciles o dolorosas:

-Es natural que necesites compartir tu dolor, miedo o preocupación. De hecho, hacerlo es bueno y necesario. Pero no les cuentes tu “problema” a todas las personas con las que te encuentras. Hazlo sólo con dos o tres personas cercanas, que sabes que te aman de verdad, que no te juzgarán y que te ofrecerán algún tipo de ayuda efectiva (si no tienes dinero para pagar el alquiler, por ejemplo, de poco te servirán las típicas frases hechas).

-Es humano que sientas autocompasión. Permítete sentirla, pero hazlo por un plazo determinado –uno o dos días-, y luego recuerda que tú creas tu propia realidad. Has creado esa realidad para aprender algo, y puedes cambiar cualquier cosa que no te guste de tu vida, o que te haga daño. Recordarlo te ayudará a sentirte poderoso y libre.

-Expresa a solas las emociones que sientas. Hacerlo es muy necesario, así que acéptalas, pues eres un ser humano. Llora, grita, patalea, pero hazlo a solas y apenas por un rato; puede ser a diario. Luego haz algo que te ayude a sentirte bien: darte una ducha, salir a dar un paseo, escuchar tu música preferida, etc. De ese modo no te quedarás atrapado en las emociones, y te darás cuenta de que también te están sucediendo cosas hermosas: ha salido el sol, tienes comida en tu mesa, cuentas con el apoyo de alguien…

-Ponte en el primer lugar de la lista. Estás pasando por una etapa difícil, entonces darte tiempo para cuidar de ti es muy necesario. Si no estás pudiendo lidiar con los problemas de algún amigo o familiar díselo, con respeto. Si te ama de verdad lo comprenderá y respetará tu necesidad de estar contigo mismo. Pero no te aísles por completo; siempre, en algún rincón, puedes encontrar la ayuda que necesitas. Mantente alerta y abierto, no te encierres en tu dolor.

-Usa tu mente a tu favor: aunque aún no sepas la razón por la cual estás atravesando ese reto, confía en que, en algún momento, podrás comprenderlo.

Recuerda todos los desafíos que ya has enfrentado, todas las veces que te has “caído”, y recuerda también que, de un modo u otro, los has superado y te has levantado. Acordarte de esto te ayudará a sentir que, si estás atravesando un momento difícil, es porque tú puedes superarlo.

-Si estás pasando por momentos difíciles a nivel afectivo, debes dedicarte más que nunca a amarte a ti mismo. Mi libro El amor de tu vida te ofrece valiosas herramientas para hacerlo. Si ya lo has leído, reléelo y haz sus ejercicios. Si no lo leíste aún, quizás sea un hermoso regalo que puedes brindarte a ti mismo.

-Cuida de tu niño interior. Cuando nos sentimos desvalidos, con miedo, desconsolados o solos, muchas veces es porque nuestro niño interior está desatendido (en mi Curso en audio “El amor de tu vida” te guío de un modo amoroso para que puedas comunicarte con él y saber cómo cuidarlo, entre otros varios ejercicios).

-Si tu reto es a nivel económico, pon tu energía en descubrir nuevas formas de ganar dinero. Las crisis nos traen grandes regalos, entre ellos la creatividad necesaria para tener nuevas ideas. Si no se te ocurre nada, conversa con algún amigo o familiar que te pueda dar ideas concretas y viables.

Agradece todo lo que ya tienes, y pon tu atención en lo que sí funciona bien en tu vida.

-Medita. Poco a poco irás encontrando en tu interior un espacio que no es afectado por nada de lo que ocurra en tu mundo externo. Podrás sentir paz, relajación, confianza y Amor aún en medio de la mayor tormenta.

-Ten en cuenta que a veces las etapas de crisis nos instan a que dejemos atrás relaciones o personas, trabajos o tareas que ya no encajan con quienes somos ahora. Practicar el desapego y agradecer lo que estás soltando te ayudará inmensamente a sentirte liberado y ligero. Es necesario abrir espacio para la llegada de lo nuevo.

-Si tu reto está relacionado con tu salud, cuentas con la ayuda de mi nuevo libro, Mi querido cáncer. En él comparto en qué consisten las mal llamadas “enfermedades”, por qué se crean, y cómo puedes curarte a ti mismo. Hacerlo es bastante fácil, sobre todo si no llenas a tu cuerpo de sustancias químicas ni te dejas dominar por el miedo.

-Haz una lista de todas las lecciones que esa situación te está trayendo. Hazlo por escrito, es más efectivo. En la medida que lo hagas acabarás sintiendo gratitud por esa etapa que estás atravesando, porque ésta te permite ser más fuerte, y también más sabio.

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La lucha no es necesaria

Hace tiempo escribí un artículo en el cual explico que la energía del ego masculino ha dominado el mundo, y cómo sus efectos han resultado sumamente nocivos (puedes leerlo aquí: https://shantidasi.wordpress.com/2012/08/28/el-regreso-de-lo-femenino/).

Esta energía masculina mal canalizada nos ha llevado a creer que debemos luchar contra todo: contra los pensamientos, las emociones, contra el cuerpo… Inevitablemente, si luchamos contra nosotros mismos acabaremos luchando contra los demás. Ese es el origen de todas las guerras.

También nos han hecho creer que para gozar de prosperidad debemos luchar y sacrificarnos. Pero gracias a la Ley de Atracción podemos aprender a hacer realidad nuestros sueños sin tantas dificultades o esfuerzo. Es cierto que debemos trabajar, pero si hacemos lo que amamos no supone una lucha, sino un gran gozo.

La lucha no es necesaria. De hecho para crecer y transformarnos lo primero que debemos hacer es aceptar, lo cual no implica ningún tipo de lucha, sino todo lo contrario.

Querer controlar los pensamientos no funciona, y si lo has intentado ya sabes que ese no es el camino. Los pensamientos se observan sin juzgarlos, es decir, sin ponerles etiquetas como “positivo” o “negativo”. Mientras meditamos sólo observamos y aceptamos lo que sea que percibamos: pensamientos, sensaciones, emociones… De este modo poco a poco dejas de identificarte con tu mente; tú eres la consciencia que la observa, con aceptación y desapego.

Las emociones tampoco deben ser controladas o reprimidas; luchar contra lo que sentimos no es efectivo. Si tenemos emociones intensas, entonces las expresamos a solas, y luego nos dedicamos a meditar, o sea a observar sin juzgar lo que ocurre en nuestro interior. De este modo las emociones se transforman por sí mismas, y poco a poco nos vamos liberando de la ira, el miedo o cualquier emoción que prevalezca.

También nos han condicionado a pensar que debemos luchar contra las enfermedades, como si ellas fueran un enemigo que hay que combatir a cualquier precio. Afortunadamente, gracias a un conocimiento científico ampliamente comprobado, ahora tenemos la oportunidad de descubrir que la lucha contra las enfermedades no tiene el menor sentido.

Las enfermedades en realidad no existen, pues son simplemente mecanismos naturales del cuerpo humano, que se activan para que podamos sobrevivir a ciertos eventos traumáticos.

Este conocimiento nos libera del miedo, la lucha, los tratamientos costosos y nocivos, y nos ayuda a comprender que el cuerpo humano fue diseñado de un modo perfecto. Él no está programado para matarnos.

Para amar a nuestro cuerpo es necesario saber cómo funciona, y así podremos acompañarlo de un modo amable en su proceso natural de curación. Nuestro cuerpo ha sido programado para curarse a sí mismo, lo cual es una excelente noticia (en mi libro Mi querido cáncer comparto mi propia experiencia, y explico de qué se trata este descubrimiento científico, que en realidad es un canto a la vida y a la sabiduría de nuestro cuerpo).

En lugar de luchar, desgastarnos y acabar exhaustos -sin lograr los resultados que deseamos-, podemos informarnos, aprender nuevos caminos, aceptar y fluir con lo que somos y con lo que nos sucede.

El mundo cambiará si cada ser humano que lo habita también cambia. Tenemos la oportunidad de crear un mundo más humano, amoroso y comprensivo, y si abandonamos la lucha marcaremos una gran diferencia.

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Un vídeo con buenas noticias

Esta entrevista fue realizada por Maca Orta, de la Cumbre del Perdón, el 2o de septiembre de 2018.

En ella cuento cómo fue mi proceso para superar el cáncer de mama de una manera natural, y explico cuáles son las ideas erróneas acerca de la verdadera causa de las enfermedades.

¡Este vídeo está lleno de buenas noticias!

Confío en que te resultará útil, gracias por compartirlo.

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Para crecer es necesario abrirse a lo nuevo

Estamos habituados a tenerle miedo a lo desconocido. Nuestra mente se aferra a viejas ideas, viejas estructuras, viejas maneras de hacer las cosas…

Nos acostumbramos a movernos dentro de lo ya conocido, pues nos resulta cómodo y seguro. Pero la vida es movimiento, y si no fluyes ni te abres a lo nuevo te estancas, al punto de que puedes comenzar a morir en vida.

En cuanto se nos presenta una nueva manera de pensar o de hacer algo, el cuerpo se inmoviliza, se tensiona, y la respuesta de nuestra mente es cerrarse, negar o incluso rechazar a quien nos trae nuevas posibilidades.

Es hora de cambiar nuestra respuesta a lo desconocido. La mejor manera de hacerlo es recordar que la vida es una aventura, y que cada nueva experiencia que se nos presenta nos trae más posibilidades de crecimiento.

Puedes imaginar o sentir que eres un héroe, que enfrenta cada nueva oportunidad de crecimiento con valentía y buena disposición. “¡Qué bien, por fin una nueva manera de encarar esto!”, puedes pensar e incluso decir en voz alta.

En lugar de desconfianza o miedo, también podemos sentir curiosidad, expectativa, motivación… Puedes elegir los pensamientos y las emociones que te ayudarán a abrirte, en lugar de mantenerte en el temor.

Una frase que siempre me motiva es: “Por Amor a mí misma, haré este cambio, o enfrentaré esta nueva experiencia con confianza y valentía”.

Somos poderosos, somos fuertes y sabios. Y tenemos la capacidad de re-programar nuestra mente, para que responda de una manera distinta a como lo ha hecho siempre.

Puedes quedarte temblando en un rincón, cerrándote a aquello que te ayudaría a crecer. O puedes abrir tu corazón para recibir con  gratitud las nuevas opciones que se te brindan.

Otra actitud o forma de pensar que atenta contra tu propio crecimiento es creer que ya sabes. Sin embargo, a cada día se hacen nuevos descubrimientos, y se van revelando otras verdades. Si crees que ya sabes, cierras tu mente a una nueva información que puede incluso cambiarte la vida (mi nuevo libro  “Mi querido cáncer” puede brindarte esa posibilidad).

Es necesario tener la humildad suficiente como para considerar que quizás tengas algo nuevo que aprender, en cualquier campo o área. Sino caes en el ego, que acaba siendo tu peor enemigo.

Tienes la libertad de elegir cómo quieres sentirte y actuar a cada momento, así que elige con Amor y consciencia. Te mereces seguir creciendo y aprendiendo, siempre.

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Salud, dinero y amor

Todos queremos sentirnos bien. Todos queremos ser felices.

Para saber dónde estamos buscando nuestra felicidad basta con que respondamos una sencilla pregunta: ¿qué debería cambiar en nuestra vida para sentirnos plenamente felices? Sea cual sea nuestro problema es casi seguro que pertenece a una de estas tres categorías que parecen abarcarlo todo: salud, trabajo y relaciones (o salud, dinero y amor, como dice la canción).

Sé que es un error condicionar la propia felicidad a cualquier situación externa, pero la verdad es que hay problemas que me preocupan y me hacen olvidar que puedo disfrutar plenamente de mi presente tal como es ahora.

El momento presente, es decir, ese único instante en el que todas las cosas suceden, encierra un tesoro de alegría, plenitud y paz que tal vez sólo hemos experimentado en algunos raros momentos.

Existen numerosas referencias acerca de esta posibilidad que está siempre a nuestro alcance pero que, sin embargo, normalmente no podemos descubrir. Algunas son historias o parábolas, como la del anciano que mendigaba sentado sobre un simple cajón, que llevaba siempre con él, y que era una de sus muy pocas pertenencias. Un día le pidió limosna a un Maestro que pasaba por el camino, quien se disculpó porque no tenía dinero para compartir, pero le sugirió que revisara bien su cajón, el que finalmente, para sorpresa del mendigo, resultó haber estado siempre lleno de monedas de oro. O como el relato que cuenta que durante la Creación, la felicidad quedó escondida en el interior de cada ser, para recompensar a los más sabios o a los más simples, es decir, a los únicos que la buscarían allí.

¿Dónde estamos buscando la felicidad? Para encontrarla no hay que hacer una búsqueda interminable ni emprender un largo y peligroso viaje, como en los dos cuentos mencionados.

Igual que una casa abandonada

Cualquier casa que queda deshabitada se deteriora con el paso del tiempo. También puede pasar que algún intruso la ocupe. Obviamente ambas situaciones perjudican al legítimo dueño.

Salvando las distancias, algo parecido sucede con el momento presente. Podemos vivir plenamente en él, experimentándolo con completa consciencia, o podemos abandonarlo. Si nos identificamos con la incesante corriente de nuestros pensamientos (casi siempre negativos, que nunca se detienen), literalmente abandonamos nuestro “aquí y ahora”… y nuestra vida entonces se deteriora. El ego es ese intruso que ocupa en nuestra mente el legítimo lugar que nos corresponde ejercer, que es el de sentir, experimentar, ser conscientes… En lugar de eso, “pensamos” durante todo el día.

Pensar, pensar y pensar, sin que en realidad haya una razón para hacerlo, sin que haya un problema real que requiera ser analizado (lo cual sólo puede llevar unos momentos), es innecesario y profundamente desgastante.

Nuestra mente crea nuestra realidad. Y aunque no estemos atentos y conscientes para crear de manera deliberada las experiencias positivas que queremos vivir, de todas maneras seguiremos creando. Pero serán esos procesos inconscientes, normalmente negativos, los que irán tejiendo nuestra vida. Y nuestra salud, nuestro trabajo y nuestras relaciones reflejarán la falta de atención o de consciencia con que estemos viviendo el presente.

El primer paso es abrir bien los ojos y mirar atentamente el milagroso mundo que nos rodea.

Y sin más demora: echemos al okupa y volvamos a casa. ¡Ya es hora!

Axel Piskulic

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Visualiza tu trabajo ideal

Desde muy joven siempre he trabajado haciendo aquello que de verdad quería. La satisfacción que he sentido a lo largo de toda mi vida profesional ha sido inmensa, y deseo que los demás puedan sentir la misma realización y felicidad.

Por eso he estado escribiendo artículos que pueden ser de gran ayuda para crear la realidad que deseas, y están basados en mi experiencia personal.

Muchas personas se están sintiendo insatisfechas con su empleo o trabajo actual. Cada vez hay más gente deseando realizar su verdadera vocación, aportando sus dones y talentos al mundo.

Sin embargo, a veces uno no sabe todavía a qué se quiere dedicar. O entonces se siente un poco confundido, entre dos o más opciones.

Esta visualización te ayudará a descubrir cuál puede ser tu profesión ideal, y así poder manifestarla en tu realidad.

-Haz esta visualización en un momento que te encuentres tranquilo, y asegúrate de que no te interrumpirán.

-Hazla como un juego, sin preocupaciones ni ansiedad.

-Respira hondo varias veces antes de realizarla, sintiendo que con cada exhalación tu cuerpo se relaja más y más. Exhala todo el aire, dejando que junto con él se vaya cualquier tensión.

-Responde espontáneamente a las preguntas del ejercicio, sin darle vueltas con la mente.

-Puedes leerlas o grabarte las siguientes preguntas, y mientras las escuchas las vas respondiendo con tu imaginación.

-Ten papel y bolígrafo a mano, para ir apuntando las respuestas que te irán surgiendo. Y entonces, comienza:

Imagínate que vives una vida verdaderamente alegre y llena de amor.

¿Cómo responderías a las siguientes preguntas?

1- Qué actividades estás realizando o qué tipo de aptitudes estás usando: ¿leer, hablar, negociar, aconsejar, pensar, escribir, organizar o dirigir; trabajar con niños, correr, practicar un deporte, trabajar con objetos, crear cosas, arreglar máquinas y equipos técnicos; o trabajar con las plantas, los animales o datos informáticos?

2- ¿Cuántas horas a la semana dedicas a tu actividad laboral? ¿Cuál es tu horario? ¿Cuántos días seguidos trabajas por mes o por semana?

3- ¿Tienes un trabajo ajetreado, con mucha actividad física, o te desenvuelves en una atmósfera tranquila y relajada?

4- ¿Trabajas cada día con las mismas personas? ¿Cómo son? ¿Cuál es tu papel entre ellas? ¿Qué porcentaje del tiempo trabajas solo?

5- ¿Cómo es tu entorno laboral? ¿Está al aire libre o en un edificio, trabajas en tu casa o en un centro u oficinas? ¿Viajas? ¿Si es así, dónde y con qué frecuencia? ¿Trabajas en la ciudad o en el campo?

6- ¿Cuál es tu estatus o el papel que juegas? ¿Cuáles son tus responsabilidades? ¿Tus oportunidades de ascenso? ¿For­mas parte de un equipo? ¿Trabajas para una empresa, grande o pequeña, o eres autónomo? ¿Tienes un único empleador, un grupo de empleadores o contratas tus servicios con varios clientes?

Imaginándote esta vida feliz con cada vez más detalles, continúa afinando y expandiendo tus respuestas, pensando en más posibilidades y opciones e imaginándote con cada vez más cosas que la vez anterior.

Podrías aclarar tus ideas con respecto a lo que deseas concentrándote en ello y eliminando los límites de lo que te parece posible.

Estás creando un modelo que le indica a tu Yo Superior (aquella parte de ti que es la más consciente, y que existe en una dimensión más elevada) cómo sería tu vida ideal. Contestando a estas preguntas, tu Yo Superior ya se pone en acción para poder llevar esta vida ideal hacia ti.

Lo hará trayéndote ideas, contactos, información y todo lo que necesites para que puedas dedicarte a tu verdadera vocación.

Artículos relacionados: 

-Focaliza tu atención y atrae lo que deseas

Cómo hacer realidad tus sueños

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Siete palabras mágicas

1- Muévete. Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

2- Toca. Toca las partes que amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

3- Escucha. Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que sólo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

4- Siente. El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el Amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

5- Confía. Tú sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si pasas, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

6- Reúnete. Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros, y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

7- Recibe. Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

Autor desconocido.

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¡Eres valiente!

La humanidad está pasando por la transformación más grande de todos los tiempos. Los viejos sistemas se van derrumbando, los antiguos condicionamientos pierden su sentido, y tenemos que crear entre todos un  mundo nuevo. Pero para crear lo nuevo, es necesario dejar partir lo viejo…

A nivel individual esta transformación toma muchas formas: puede ser que sintamos la necesidad de dedicarnos profesionalmente a otras tareas, más acordes con lo que de verdad deseamos hacer. Pero esto muchas veces supone dejar lo seguro, lo conocido, y nos preguntamos si tendremos el dinero necesario para pagar nuestras cuentas.

O entonces nuestras relaciones personales pasan por crisis, ya sea para que aprendamos a relacionarnos de un nuevo modo, o para desapegarnos de aquellas personas que ya cumplieron una función en nuestras vidas (mi libro El amor de tu vida compartida es una excelente guía para establecer relaciones sanas, y para saber cómo enfrentar las crisis de pareja).

A veces es nuestra salud la que se ve afectada, y también en esta área tenemos que dejar atrás las ideas que nos han inculcado acerca de qué es la “enfermedad”, y descubrir el verdadero origen de los síntomas que tenemos, para poder curarnos.

Lo que todos estamos viviendo, a nivel individual y colectivo, no es fácil; no se supone que sea fácil. Pero esto no es excusa para que no sigamos adelante ni para que nos lamentemos, sintiéndonos víctimas por lo que está sucediendo.

Antes de nacer, a nivel del alma, todos elegimos las condiciones en las que querremos volver a nacer; elegimos nuestro futuro país, a nuestros padres, y todas aquellas experiencias que necesitaremos atravesar para evolucionar o seguir creciendo.

Entonces, si has elegido venir a la Tierra en estos tiempos, ¡es porque en realidad eres muy valiente! O al menos tu alma lo es…

Es humano y natural sentir miedo, dolor o incertidumbre. Pero afortunadamente contamos con muchas herramientas para enfrentar y superar todo eso. Y a veces también es necesario pedir ayuda, pues al hacerlo nos estamos cuidando y amando a nosotros mismos.

Darle prioridad a nuestro bienestar y crecimiento ahora es fundamental. Es mucho mejor invertir en tomar una sesión sanadora, por ejemplo, que gastar dinero en nueva ropa.

Ponte en el primer lugar de la lista, cuídate, medita y dedícate a diario a estar en paz, aún en medio de los intensos procesos que quizás estés atravesando.

Recuerda tu fuerza interna, recuerda que eres poderoso y que tú puedes pasar por todo esto, pues has elegido venir aquí para vivir esta gran transformación planetaria. Todos hemos venido en estos tiempos para traer el Cielo a la Tierra. ¡Y aunque no lo parezca, lo estamos consiguiendo!

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Un año para limpiarnos, fluir y encontrar respuestas

Según el calendario maya -el más exacto que existe- el 26 de julio de 2018 comenzamos un nuevo año: el de la Luna Cósmica Roja.

El tono Cósmico nos invita a que nos mantengamos presentes a cada momento. También nos recuerda que tenemos la posibilidad de superar todas las limitaciones, y de perseverar a través de las olas de la vida.

Para estar en el aquí y ahora pregúntate: “¿Cómo puedo expandir mi alegría y mi amor?”. Pues cuando hacemos lo que amamos, siempre disfrutamos del momento presente.

Meditar o aprender a hacerlo será cada vez más necesario, pues sólo así podemos encontrar en nuestro interior el Amor, la paz y la alegría (en mi libro El amor de tu vida explico cómo meditar, entre otras cosas).

La Luna Roja representa la energía femenina, y está relacionada con el fluir de la vida y el equilibrio emocional. Nos conecta con nuestra creatividad, y con nuestra capacidad de fluir y aceptar.

Ella nos invita a purificar nuestras emociones, expresándolas sin juzgarnos,  aceptando todo lo que sintamos. Debemos dejar partir la tristeza, el dolor, la ira o el resentimiento. Así como la lluvia es tan necesaria en la naturaleza, nuestras lágrimas limpian y purifican nuestra alma. Después de llorar nos sentimos más abiertos y relajados.

Aceptarnos y aceptar lo que sucede, a cada momento, nos brinda fluidez y paz. Si te sientes frustrado, impaciente o desalentado, es probable que no estés aceptando lo que estás viviendo. Descubre las lecciones que te trae esa situación y fluye como el agua, sabiendo que todo lo que ocurre es para que aprendamos algo determinado.

En cuanto a la creatividad, todos tenemos una fuente creadora en nuestro interior, que no se limita a la expresión del arte. Podemos ser creativos a la hora de cocinar, de vestirnos o de cuidar nuestro jardín. Además estamos creando nuestra realidad siempre, consciente o inconscientemente. Crearla con consciencia es fundamental para manifestar lo que de verdad deseamos en nuestras vidas.

La Luna Roja nos llevará a preguntarnos quiénes somos, por qué venimos a este mundo, y cuál es nuestra misión o tarea. Para encontrar respuestas a esas preguntas, mira a tu alrededor y presta atención a lo que te atrae y te repele fuertemente.

También recuerda tus sueños infantiles, y quiénes eran tus héroes y heroínas. Esto te ayudará a conectar con tu verdadera esencia, pues lo que soñábamos cuando éramos niños nos puede dar pistas claras acerca de cuáles son nuestros dones y talentos.

Este año te pide estar alerta para ver los símbolos y señales que te irán guiando. Estas señales o sensaciones te pueden dar respuestas directas a tus problemas actuales.

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Cómo recuperar el poder

En estos momentos de grandes cambios, uno de los retos más importantes que todos tenemos que enfrentar es la recuperación de nuestro poder.
Un ser muy sabio que conocí hace varios años, define el poder como la capacidad de actuar.
¡Una definición bien distinta a la que estamos acostumbrados!

Desde pequeños nos han enseñado a delegar nuestro poder a los demás. Ya sea a nuestra familia, a nuestra pareja o amigos, a los médicos o a los políticos. Lo hacemos inconscientemente, creyendo que de ese modo seremos aceptados, reconocidos o amados.

Sin embargo, al entregar nuestro poder nos sentimos débiles, dependientes y vacíos; nos tornamos esclavos. Recuperar nuestro poder es un paso fundamental para amarnos a nosotros mismos y poder llevar una vida plena.

Este tema también afecta seriamente a nuestras relaciones, por ese motivo lo explico en profundidad en mi libro El amor de tu vida compartida.

Para recuperar nuestro poder debemos hacernos responsables: reconocer que nuestra salud, bienestar, Amor, felicidad y abundancia están en nuestras propias manos.

Es uno mismo quien crea su realidad, a cada momento. Recordar esto nos devuelve nuestra fortaleza e inmensa libertad, pues si no nos gusta una realidad que hemos creado, podemos cambiarla.

Entonces ya no caemos en el papel de víctima, sino que nos sentimos fuertes, capaces y decididos.

Si te sientes insatisfecho o deprimido, u observas que te estás quejando de algo, quizás haya llegado el momento de que recuperes tu poder.

Tal vez sea tu relación afectiva la que te esté llevando a ese estado. Quizás le hayas delegado a tu pareja la responsabilidad de cuidar de ciertos aspectos de tu vida, que en realidad deberían estar a tu cargo. Una vez que te haces consciente, ya estás listo para recuperar tu poder, haciendo tú mismo aquello que le habías encomendado.

Si esperas que los demás te valoren y reconozcan, seguramente tienes que reconocer tu propio valor, sin esperar la aprobación externa.

El miedo a la falta de dinero te puede llevar a seguir durante años haciendo un trabajo que no te aporta realización personal. Pero si te dedicas al estudio de la Ley de Atracción, verás que es mucho más factible que seas próspero haciendo aquello que realmente amas.

Recuperar el poder puede consistir en cambiar ciertos hábitos o superar ciertas limitaciones. Si sueles guardar tu opinión por el miedo a ser juzgado, por ejemplo, quizás la recuperación de tu poder consista en comenzar a decir tu verdad siempre, sin importarte lo que los demás dirán o pensarán.

Es por causa del miedo que entregamos nuestro poder, pero el miedo nunca nos llevará a vivir vidas plenas y significativas.

Por Amor a ti mismo, haz sin miedo todos los cambios que necesites, pues eres mucho más poderoso de lo que imaginas.

© 2018 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos sin alterarlos, y citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

Tiempos de vulnerabilidad

Actualmente muchos de nosotros nos estamos re-haciendo, pues estamos cambiando de identidad.

Tal vez haya personas que salgan de tu vida, o sientas que algunas cosas de tu día a día ya no tienen sentido. Quizás necesites hacer cambios en tu profesión, pues estamos buscando un camino que refleje mejor quiénes somos de verdad, y qué es lo que realmente queremos experimentar y hacer.

Es posible que nos sintamos más frágiles, vulnerables, con una mayor sensibilidad. A veces nos sentimos perdidos, mientras pasamos por un proceso de duelo. Pues cuando dejamos atrás aquello que para nosotros era importante, una parte nuestra “muere”, dejándonos con un sentimiento de desorientación y vacío.

Es en estos momentos cuando más necesitamos Amarnos y cuidarnos a nosotros mismos. Darnos tiempo para estar a solas, tranquilos, y estar en contacto con la naturaleza -siempre que podamos-, puede ser de gran ayuda.

Es importante también permitirnos sentir y expresar a solas todas las emociones que surjan. Es natural que sintamos tristeza o dolor, frustración o miedo.

Por esa razón es tan necesario meditar a diario. Al hacerlo vas encontrando en tu interior un espacio que no se ve afectado por nada externo. Así conectas con tu consciencia, que puede observar todo lo que te ocurre sin identificarse con ello (mi libro El amor de tu vida es una guía muy útil para descubrir cómo amarnos a nosotros mismos, cómo lidiar con las emociones, atravesar el duelo y aprender a meditar, entre otros temas).

Asimismo es un momento muy propicio para sanar antiguas heridas emocionales que en estos tiempos están aflorando, y para hacerlo a veces es necesario recurrir a la ayuda de un buen profesional.

En este proceso una gran aliada es la confianza. Confianza o fe en ti mismo, en tus procesos, y en la propia vida. Ten presente que absolutamente todo lo que nos sucede es para alcanzar un mayor crecimiento.

Dejar partir personas, profesiones o situaciones requiere desapego. Es el apego a lo que debemos soltar lo que genera sufrimiento. Cuanto antes sueltes aquello que no te hace bien o ya no te satisface, más rápido te sientes liberado, listo para crear y recibir lo nuevo, que siempre llega, y siempre es lo mejor para que puedas seguir creciendo.

También puede ser de gran ayuda compartir con personas que te aman, y con las cuales puedes comunicarte de un modo profundo e íntimo. Hacerlo te recuerda que no estás solo en este proceso, y que todos, de un modo un otro, estamos teniendo que re-crearnos, para crear juntos una nueva realidad.

No te sorprendas si, además, te ves a ti mismo compartiendo con personas que no conocías antes. Nuevos contactos, nuevas conexiones se van abriendo, pues cada vez hay más personas dispuestas a ayudarse y amarse mutuamente.

Vamos comprendiendo que la vulnerabilidad es un regalo, pues nos conecta con nuestro lado femenino, que es sensible, intuitivo y receptivo. Así que cuídate y cuida de otros de la manera que necesites, dentro de ti y en medio de este baile energético en el que nos encontramos.

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Del ego al Amor – entrevista en vídeo

Esta entrevista fue realizada por Luis Palacios, de La Caja de Pandora, el 27 de febrero de 2018.

En ella descubrirás en qué consiste el ego, cuáles son sus diferentes facetas y de qué modo éste afecta las relaciones con uno mismo y con los demás.

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El sentido de comunidad

Afortunadamente, la era de la oscuridad y del egoísmo se está acabando…
La crisis que atraviesa el mundo es en realidad una crisis de valores. La humanidad comienza a comprender que los antiguos paradigmas, creencias y actitudes que ha seguido hasta ahora ya no pueden continuar imperando.

Estamos rechazando el poder, la avaricia, la dominación, la rivalidad, para abrazar la conexión, la colaboración y la creatividad. Ahora estamos integrando todo eso, hacia adelante y hacia arriba.

Nos vamos dando cuenta de que somos Uno con el planeta, y que si no cuidamos ni respetamos a la naturaleza, nos hacemos un inmenso daño.
También comenzamos a percibir que el Amor y la Paz son la respuesta.

Uno de los mayores desafíos en estos tiempos es ir creando nuevos sistemas, más humanos, respetuosos y eficaces para vivir en armonía y plenitud.
Cada uno de nosotros puede marcar una gran diferencia, pues el cambio siempre debe comenzar a nivel individual.

Y si bien cada vez más personas participan en ONGs, o en proyectos que apoyan el cambio, ya sea a nivel ecológico o humanitario, a veces no conocemos siquiera el nombre de nuestros vecinos. Está muy bien ayudar a combatir el hambre en África, por ejemplo, pero quizás la persona que vive a pocos metros de nuestra casa no tenga comida, y nosotros ni siquiera lo sabemos.

Estamos en la Era de la Cooperación, y para estar en armonía con la voluntad del Universo es importante desarrollar el sentido de comunidad. Hay infinitas maneras de poner el Amor en acción entre las personas que nos rodean.
Y no siempre se trata de dinero… Podemos intercambiar favores, productos o servicios.

En lugar de comprarle a las grandes multinacionales, podemos adquirir lo que necesitemos en los pequeños comercios locales, o apoyar a las personas autónomas que emprenden su propio negocio, muchas veces con un gran esfuerzo.

Todos somos Uno, y extender nuestra mano a quienes nos rodean, disponernos a apoyarnos unos a los otros de todas las maneras que podamos, y desarrollar un profundo sentido de colaboración puede ser el modo más eficaz de solventar muchos de los desafíos que nos traen estos tiempos que vivimos.

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Los desafíos son necesarios para crecer

Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo:

-Mira, tú puedes ser Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: no eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender.

Dios le preguntó:

-¿Cuál es tu consejo?

El granjero le respondió:

-Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero, y veamos qué pasa. La pobreza no existirá más.

Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente éste pidió sólo lo mejor: ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable y cómodo, y él era muy feliz. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol, había sol; cuando quería lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta. Ese año todo fue perfecto, ¡matemáticamente perfecto!

El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo:

-¡Mira! Esta vez tendremos tanto grano, que si la gente no trabaja en diez años, aun así tendremos comida suficiente.

Pero hubo un problema… Cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos. El granjero se sorprendió y le preguntó a Dios:

-¿Qué pasó? ¿Qué error hubo?

Ante su inquietud, Dios le respondió:

-Como no hubo desafío, no hubo conflicto ni fricción, y como tú evitaste todo lo que considerabas malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos y los relámpagos son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo.

La noche es tan necesaria como el día, y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad.

©2018- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

¿Qué está sucediendo en el mundo?

Recibimos a diario cientos de noticias nefastas… Violencia, hambruna, guerras, corrupción, y un sinfín de desgracias que nos llevan a preguntarnos qué es lo que está sucediendo en el mundo. Pero todo en el Universo obedece a un plan, todo lo que ocurre tiene un propósito, y nada ocurre por azar.

En estos tiempos que vivimos, toda la oscuridad que ha permanecido encubierta en el inconsciente colectivo de la humanidad está saliendo a flote, con el fin de purificarnos y limpiar a nuestro planeta, para que finalmente podamos vibrar en el Amor, en la paz y en la Luz.

luz y sombras

Esta oscuridad ha estado siempre ahí, pero ahora podemos verla y sentirla, pues sólo así es posible transformarla. El Universo entero ahora está conspirando para que nuestro planeta evolucione, y este proceso es sumamente necesario, pues ya no podemos continuar como lo hemos estado haciendo hasta ahora.

Debemos comprender que lo que vemos afuera es apenas un reflejo de lo que llevamos dentro. Todos somos seres amorosos, pacíficos y luminosos, pero también todos llevamos en nuestro interior a una parte egoísta, envidiosa, violenta o avariciosa. Y el mejor modo de contribuir a esta gran cambio que todos anhelamos y necesitamos ver en el mundo, es reconocer nuestras propias sombras, aceptándolas para luego poder convertirlas en Luz.

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Es probable que ante lo que presenciamos en el mundo sintamos miedo, ira o desesperanza… Pero debemos recordar que nosotros mismos creamos la realidad, y atraemos lo que pensamos, sentimos y decimos; entonces es necesario hacer el trabajo con uno mismo para recuperar la paz, la fe y mantenernos en el Amor.

Está claro que si podemos hacer algo práctico y concreto para ayudar a alguien, o para mejorar una situación, debemos hacerlo. Pero lo fundamental en estos tiempos es que todos y cada uno de nosotros se transforme, recordando que la unión hace la fuerza, y que cada paso que cada uno de nosotros de en esa dirección será un paso que dará el mundo en dirección a la Luz.

Como bien dijo Gandhi, sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo.

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©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

 

 

 

Entrevista acerca de mis libros

Esta entrevista fue realizada por Bubok, una de las editoriales en las cuales auto-publico mis libros.

Enriqueta, ¿qué te llevó a comprender que el “Amor de tu vida” eres tú mismo?
Yo fui iniciada por Osho, un maestro de la India, a los 17 años. Él siempre decía que todo lo que buscamos se encuentra en nuestro interior, y que el camino es la meditación.
Así que he meditado a diario durante todos estos años, mientras que al mismo tiempo seguía enbarcándome en todo tipo de relaciones, pues él también nos decía que debíamos estar abiertos a vivir la vida con intensidad, para crecer y aprender.
Luego de varias relaciones marcadas por el dolor, el desencanto y la frustración, un día tuve un despertar: comprendí con mi alma que lo que mi maestro decía era cierto, y finalmente me di cuenta por mi propia experiencia de que la fuente del Amor se encuentra en nuestro interior.

¿Por qué comenzaste a compartir este mensaje con otras personas?
Porque la sociedad nos ha condicionado a creer que el Amor depende de los demás y de las relaciones, y esta creencia generalizada genera mucho dolor, apegos y sufrimiento.
También hace que la gente le tenga pánico a la soledad, cuando en realidad poder disfrutar de uno mismo es una bendición.
Lo que más falta hace en este mundo es Amor, y sólo cuando cada individuo pueda amarse y aceptarse con totalidad es que podremos crear entre todos un mundo más humano, y más amoroso.

¿Qué papel han tenido tus libros en esta tarea?
Por lo que miles de lectores de todo el mundo me han dicho, mi primer libro, El amor de tu vida, es una guía muy útil para desarrollar el Amor a uno mismo en todos los aspectos.
Mi segundo libro, El Amor de tu vida compartida, es una guía práctica y espiritual para desarrollar relaciones sanas y armoniosas.

Los condicionamientos que nos han inculcado suelen ser dañinos, y están alejados de lo que realmente significa compartir nuestro Amor con los demás.
Mi lenguaje es sencillo y claro. Esta es la razón por la cual mis libros son de ayuda para todo tipo de personas.

“La Abuela y el Gran Jefe” es el título de tu último libro. ¿Qué historias y personajes encontraremos en él?
Este libro es autobiográfico, y en él comparto una etapa de mi vida que ha sido fundamental para mi crecimiento interior.
Relato el recuerdo de una vida pasada, en la cual hice parte de una tribu indígena, y el proceso que viví mientras la recordaba.
Chamanes y sanadores son algunos de sus principales personajes.

La Abuela

¿Cuánto hay de ti misma entre estas páginas? ¿Qué representa para ti la escritura?
Siempre escribo basándome en mi propia experiencia, pues no creo que las teorías sean de verdadera ayuda.
La gente necesita ver cambios palpables en sus vidas, y yo ofrezco herramientas útiles para que puedan hacerlos. Y como soy un ser humano más, mi mensaje implícito es: “Si yo puedo, tú también puedes”.
La escritura es mi verdadera pasión, con apenas 12 años ya soñaba con ser escritora. Poder hacer realidad el sueño de mi alma me brinda una inmensa satisfacción.

Por último, no podemos dejar de preguntarte: ¿tienes alguna otra publicación entre manos?
Así es, ya acabé de escribir un nuevo libro, que será publicado en septiembre de 2018. Es acerca de un tema muy distinto a todo lo que he escrito hasta ahora, si bien estoy segura de que también será de gran ayuda.

©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

 

Un año de profunda transformación

Según el Calendario Maya -el más exacto del mundo-, desde el día 26 de julio hemos comenzado un nuevo año: el de la Tormenta Espectral Azul. Este proceso continuará hasta el 25 de julio de 2017.

Tormenta Azul

Muchas personas están experimentando grandes retos, dificultades o pruebas, y esta información puede sernos de gran ayuda para comprender la finalidad de este proceso.

El tono Espectral corresponde a la acción de liberar, disolver, despegarse.
Podemos declararnos libres de una obligación, y nos da la elección de actuar o no actuar. También indica la capacidad de expresar, revelar, hacer público algo
que no lo era, descubrir, anunciar.

Es el tono de la liberación, del desapego, del dejar ir, de disolver.
Ha llegado la hora de liberarnos de todas las fronteras, las creencias, las estructuras y todo tipo de limitaciones.
Los mayas nos invitan a que seamos verdaderamente libres, y a que llevemos la energía de la liberación a todas las áreas de nuestras vidas que necesitan ser llenadas de libertad.

Recordemos que todo es posible, pues existimos en un Universo ilimitado. Debemos disolver todas las formas de pensamientos de pérdida, practicando el desapego, así como los hábitos que nos quitan energía. Dejemos ir todo aquello que impida que nuestra Luz brille.

libertad interior

La Tormenta Azul anuncia un tiempo de profunda activación y transformación. Hemos llegado a la orilla de lo que hemos conocido de nosotros mismos hasta ahora. Este sello nos indica entrar en ese fuego que cambia cada nivel de nuestro ser, aún las estructuras básicas de nuestras vidas. Debemos entrar en lo desconocido, ha comenzado nuestra metamorfosis.

Este sello maya nos ayuda a trasladarnos de la aparente separación a la Unión. Estamos en el cruce del camino, en medio de una revolución personal, despojándonos de viejos esquemas, experiencias pasadas, memorias y expectativas. Se está purificando y activando nuestro cuerpo de Luz, se está activando para el renacimiento.

Este sello nos prepara para pasar por lo que parece una barrera imposible, y los sentimientos intensos que tengamos alrededor de esta muralla son en verdad el combustible que nos movilizará y nos hará atravesarla. Estos sentimientos son el acceso a nuestro potencial y poder oculto.

Podemos descubrir la libertad del verdadero aventurero, el que personifica la libertad que puede asumir cualquier rol, en cualquier momento, sin apegos. Tengamos confianza en nuestra esencia, que nos traerá esta libertad.

liberación

Si entramos en la sombra de esta energía, nos sentiremos inseguros con el tema de arriesgarnos, y no estaremos seguros de saber elegir. Puede ser que nos hayamos pegado a un límite de crecimiento, o a una pared invisible.

Tal vez hayamos estado sintiendo sensaciones intensas de ansiedad no definidas. Eso es natural, porque ahora estamos en el cruce de la evolución. Durante este gran cambio que está sucediendo, cada nivel de nuestro Ser se está transformando.

Tal vez estemos preocupados por el estado de nuestra salud. Recordemos que tenemos que cuidarnos. La intensidad que sentimos es la activación y purificación de este período de Tormenta.

La sabiduría que ofrece esta sombra es aceptar las enseñanzas que la vida depara. Este sello hace surgir cosas de muy dentro, y limpia los rincones escondidos, revelando cualquier separación de la Fuente.

A veces nos resultará por demás difícil e intenso, y a lo mejor desearíamos escapar de la realidad del mundo. Esto nos puede crear patrones de negación y de adicción, que sólo intensifican el proceso. En esta sombra hallamos la adicción al miedo, al sexo, dudar de sí mismo, bienes materiales, relaciones, trabajo y otros.

En la sombra de la Tormenta podemos estar también sintiendo desesperanza y el deseo de abandonar todo. Pero debemos animarnos, pues estamos en la frontera de lo desconocido. Estamos en el proceso de la transformación, descubriendo en nosotros un nuevo campo sagrado.

Nuestros sentimientos están ahora aumentando en intensidad, podemos usarlos para dirigirnos a ellos y usar esta energía para crear el éxtasis de la libertad.

¡Rompamos las barreras y animémonos! La totalidad de esta transformación desafía todo lo que haya en nuestra realidad. Entreguemos todo lo que perpetua la ilusión de la separación. Echémoslos en el fuego de la Tormenta y, como un Ave Fénix, nuestro verdadero Ser emergerá de las cenizas transformadas.

Ave Fénix

©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

Viva la vida

Hoy comparto este inspirador video, cuyo mensaje nutre y eleva nuestro corazón.

Que lo disfrutes…

 

Confía en Dios, pero ata primero el camello

Un maestro estaba viajando con uno de sus discípulos. El discípulo era el encargado de cuidar del camello. Llegaron de noche, cansados, a la posada para caravanas. Era obligación del discípulo atar el camello, pero no se molestó en hacerlo y lo dejó fuera. En cambio, se dedicó a rezar, le dijo a Dios: «Encárgate del camello», y se durmió.

Por la mañana el camello no estaba: había sido robado, se había ido… El maestro preguntó:
-¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el camello?
-No lo sé -dijo el discípulo-. Pregúntaselo a Dios, porque yo le dije a Alá que cuidara de él; y como yo estaba cansado, no tengo la menor idea. Yo no soy el responsable porque se lo dije muy claramente. No hay forma de que no lo entendiera: se lo repetí tres veces. Y como siempre enseñas que debemos confiar en Alá, he confiado. Ahora no te enfades conmigo.

El maestro dijo: -Confía en Alá, pero primero ata el camello, porque Alá no tiene otras manos que las tuyas. Si quiere atar el camello, tendrá que usar las manos de alguien; pero no tiene otras que las tuyas. ¡Y es tu camello! La mejor forma de hacerlo, el camino más sencillo y más fácil es usar tus manos. Confía en Alá, no confíes sólo en tus manos; de otro modo estarás tenso. Ata el camello y después confía en Alá.

Preguntarás: “¿Para qué confiar en Alá si ya he atado el camello?”; porque aunque esté atado, el camello puede ser robado. Haz todo lo que puedas, pero eso no garantiza el resultado, no hay garantía. Por tanto, haz todo lo que puedas y después acepta lo que ocurra.

Éste es el significado de atar el camello: haz todo lo que puedas hacer, no eludas tu responsabilidad, y después si no pasa nada o si algo va mal, confía en Alá. Entonces Él sabe muy bien lo que hace.

Es muy fácil confiar en Alá y ser vago. Es muy fácil no confiar en Alá y hacer las cosas. El tercer tipo de hombre es difícil de encontrar: confías en Alá y sigues haciendo las cosas. Pero ahora sólo eres un instrumento; Dios es el verdadero actor, tú sólo eres un instrumento en sus manos”.

Osho

ser un instrumento

©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

¡Tú puedes!

En aquel entonces yo tenía 17 años, hacía poco tiempo que vivía en Brasil, y me encontraba lejos de mi familia y amigos.

Un día supe que en otra ciudad habría un taller en un centro de meditación de Osho, y si bien nunca había participado en ese tipo de talleres, sentí en lo profundo de mi corazón que debía asistir. Enseguida llegó la pregunta: “¿Cómo haré para conseguir el dinero?” No tenía trabajo, no tenía a nadie a quien pedirle dinero prestado, y mis escasos ahorros ya se estaban acabando.

Me puse a observar a mi alrededor, para descubrir qué podría ofrecer a los demás, a cambio de dinero. Quería que fuera algo bonito y necesario. En el barrio donde yo vivía había varios centros de yoga, entonces se me ocurrió hacer ropas blancas, de algodón suave, que fueran cómodas y sencillas, y de tacto agradable. Me arriesgué a invertir en la tela, y me hice a la idea de pasarme varias semanas cosiendo a mano, pues no tenía una máquina de costura disponible.

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Hice algunas prendas y las ofrecí en uno de los centros de yoga, y gustaron tanto que levanté varios pedidos.

Como era un trabajo que exigía mucho tiempo y dedicación, dejé de ir a la playa. Me pasaba la mayor parte del día cosiendo, y lo hacía con amor e ilusión: en mi corazón crecía la certeza de que podría participar en aquel taller, que intuía que me cambiaría la vida.

Debía juntar una suma de dinero algo elevada, pues no sólo debía pagar el taller, sino que también tenía que pagar el viaje hasta aquella ciudad. Pero confiaba y me entregaba de cuerpo y alma a mi nueva labor, sabiendo que lo conseguiría.

¡Y así fue! Llegué al centro de meditación con una amplia sonrisa, y al acabar el maravilloso taller me di cuenta de que mi proceso de crecimiento había comenzado antes de llegar a aquella ciudad: había aprendido, por mi propia experiencia, que cuando uno quiere de verdad hacer algo, siempre encuentra el modo de hacerlo.

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©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com