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Los desafíos son necesarios para crecer

Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo:

-Mira, tú puedes ser Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: no eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender.

Dios le preguntó:

-¿Cuál es tu consejo?

El granjero le respondió:

-Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero, y veamos qué pasa. La pobreza no existirá más.

Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente éste pidió sólo lo mejor: ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable y cómodo, y él era muy feliz. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol, había sol; cuando quería lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta. Ese año todo fue perfecto, ¡matemáticamente perfecto!

El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo:

-¡Mira! Esta vez tendremos tanto grano, que si la gente no trabaja en diez años, aun así tendremos comida suficiente.

Pero hubo un problema… Cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos. El granjero se sorprendió y le preguntó a Dios:

-¿Qué pasó? ¿Qué error hubo?

Ante su inquietud, Dios le respondió:

-Como no hubo desafío, no hubo conflicto ni fricción, y como tú evitaste todo lo que considerabas malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos y los relámpagos son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo.

La noche es tan necesaria como el día, y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad.

©2018- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

Alcanza tu sueño

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente,
no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo,
y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos
en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto
para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos
para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado
y los recuerdos tristes.

No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.

¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto
y camina hacia delante,
sin mirar hacia atrás.

Haz como el sol que nace cada día,
sin acordarse de la noche que pasó.

Sólo contempla la meta
y no veas qué tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho;
camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste,
más bien decídete a cambiar.

No trates que otros cambien;
sé tú el responsable de tu propia vida y
trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque
y no te defiendas de él.

Vive cada día,
aprovecha el pasado para bien
y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras por lo que viene,
recuerda que
“cada día tiene su propio afán”.

Busca a alguien
con quien compartir tus luchas hacia la libertad;
una persona que te entienda,
te apoye y te acompañe en ella.

Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona,
despréndete de ella y ámala,
sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto,
piensa en ti como en algo precioso.

Desparrama en todas partes
la alegría que hay dentro de ti.

Que tu alegría sea contagiosa y viva
para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.

La alegría es un rayo de luz que
debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía
a todos los que se acercan a nosotros.

Si en tu interior hay luz y
dejas abiertas las ventanas de tu alma,
por medio de la alegría,
todos los que pasan por la calle en tinieblas,
serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza.

No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.

El trabajo ennoblece a aquellos
que lo realizan con entusiasmo y amor.

No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.

Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño
y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.

Pongamos la vida en ello y
si nos damos cuenta que no podemos,
quizás entonces
necesitemos hacer un alto en el camino y
experimentar un cambio radical en nuestras vidas.

Así, con otro aspecto,
con otras posibilidades
y con la gracia de Dios,
lo haremos.

No te des por vencido,
piensa que si Dios te ha dado la vida,
es porque sabe que tú puedes con ella.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado,
sino por los obstáculos
que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú
escoges la manera
en que vas a afectar el corazón de otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

“Que este día sea el mejor de tu vida
para alcanzar tus sueños”.

“Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo”.

~ Mahatma Gandhi ~