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Viva la vida

Hoy comparto este inspirador video, cuyo mensaje nutre y eleva nuestro corazón.

Que lo disfrutes…

 

Confía en Dios, pero ata primero el camello

Un maestro estaba viajando con uno de sus discípulos. El discípulo era el encargado de cuidar del camello. Llegaron de noche, cansados, a la posada para caravanas. Era obligación del discípulo atar el camello, pero no se molestó en hacerlo y lo dejó fuera. En cambio, se dedicó a rezar, le dijo a Dios: «Encárgate del camello», y se durmió.

Por la mañana el camello no estaba: había sido robado, se había ido… El maestro preguntó:
-¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el camello?
-No lo sé -dijo el discípulo-. Pregúntaselo a Dios, porque yo le dije a Alá que cuidara de él; y como yo estaba cansado, no tengo la menor idea. Yo no soy el responsable porque se lo dije muy claramente. No hay forma de que no lo entendiera: se lo repetí tres veces. Y como siempre enseñas que debemos confiar en Alá, he confiado. Ahora no te enfades conmigo.

El maestro dijo: -Confía en Alá, pero primero ata el camello, porque Alá no tiene otras manos que las tuyas. Si quiere atar el camello, tendrá que usar las manos de alguien; pero no tiene otras que las tuyas. ¡Y es tu camello! La mejor forma de hacerlo, el camino más sencillo y más fácil es usar tus manos. Confía en Alá, no confíes sólo en tus manos; de otro modo estarás tenso. Ata el camello y después confía en Alá.

Preguntarás: “¿Para qué confiar en Alá si ya he atado el camello?”; porque aunque esté atado, el camello puede ser robado. Haz todo lo que puedas, pero eso no garantiza el resultado, no hay garantía. Por tanto, haz todo lo que puedas y después acepta lo que ocurra.

Éste es el significado de atar el camello: haz todo lo que puedas hacer, no eludas tu responsabilidad, y después si no pasa nada o si algo va mal, confía en Alá. Entonces Él sabe muy bien lo que hace.

Es muy fácil confiar en Alá y ser vago. Es muy fácil no confiar en Alá y hacer las cosas. El tercer tipo de hombre es difícil de encontrar: confías en Alá y sigues haciendo las cosas. Pero ahora sólo eres un instrumento; Dios es el verdadero actor, tú sólo eres un instrumento en sus manos”.

Osho

ser un instrumento

©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

¡Tú puedes!

En aquel entonces yo tenía 17 años, hacía poco tiempo que vivía en Brasil, y me encontraba lejos de mi familia y amigos.

Un día supe que en otra ciudad habría un taller en un centro de meditación de Osho, y si bien nunca había participado en ese tipo de talleres, sentí en lo profundo de mi corazón que debía asistir. Enseguida llegó la pregunta: “¿Cómo haré para conseguir el dinero?” No tenía trabajo, no tenía a nadie a quien pedirle dinero prestado, y mis escasos ahorros ya se estaban acabando.

Me puse a observar a mi alrededor, para descubrir qué podría ofrecer a los demás, a cambio de dinero. Quería que fuera algo bonito y necesario. En el barrio donde yo vivía había varios centros de yoga, entonces se me ocurrió hacer ropas blancas, de algodón suave, que fueran cómodas y sencillas, y de tacto agradable. Me arriesgué a invertir en la tela, y me hice a la idea de pasarme varias semanas cosiendo a mano, pues no tenía una máquina de costura disponible.

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Hice algunas prendas y las ofrecí en uno de los centros de yoga, y gustaron tanto que levanté varios pedidos.

Como era un trabajo que exigía mucho tiempo y dedicación, dejé de ir a la playa. Me pasaba la mayor parte del día cosiendo, y lo hacía con amor e ilusión: en mi corazón crecía la certeza de que podría participar en aquel taller, que intuía que me cambiaría la vida.

Debía juntar una suma de dinero algo elevada, pues no sólo debía pagar el taller, sino que también tenía que pagar el viaje hasta aquella ciudad. Pero confiaba y me entregaba de cuerpo y alma a mi nueva labor, sabiendo que lo conseguiría.

¡Y así fue! Llegué al centro de meditación con una amplia sonrisa, y al acabar el maravilloso taller me di cuenta de que mi proceso de crecimiento había comenzado antes de llegar a aquella ciudad: había aprendido, por mi propia experiencia, que cuando uno quiere de verdad hacer algo, siempre encuentra el modo de hacerlo.

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©2016- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

El Universo está lleno de buenas noticias

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo.

Además, el Universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias.

Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde….

Aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida; ahora mismo le puedes decir ‘basta’ al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

alma en libertad

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría, ni sufriste el más grande dolor.

Vacía la copa cada noche, para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.

Vive de instante en instante porque eso es la vida.

Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere.

Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?

No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

amor a uno mismo

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo.

Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente, porque toda la vida está en cada instante, pero no digas ‘no puedo’ ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.

Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos.

Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia.

amor a uno mismo

Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.

Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente.

Facundo Cabral

©2015- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

El poder de las palabras

Las palabras tienen mucho más poder del que imaginamos. Pues detrás de todo lo que pensamos, sentimos y decimos, hay una energía, y esa energía determina la realidad que, a cada momento, manifestamos.
El autor Masaru Emoto ha hecho un estudio acerca del efecto que las palabras, negativas o positivas, producen en el agua. Y nuestros cuerpos están compuestos por un 70 % de agua, por lo cual las palabras nos afectan incluso a nivel físico.

el poder de las palabras

Hay palabras que construyen, que crean, que animan y empoderan, y también sanan. Y hay otras que hieren, bloquean, destruyen e incluso pueden enfermarnos.
Ser conscientes de cómo usamos el poder de las palabras es fundamental para vivir de un modo sano y armonioso, creativo y pleno.

Muchas veces las personas dicen “lo intentaré”. Sin embargo intentarlo no basta… Hay que creer en uno mismo y simplemente, hacerlo.
Una palabra que puede convertirse en una gran barrera es “pero”. Le propones algo a alguien, y te responde: “Sí, pero…”. El “pero” es una limitación, una resistencia, una falta de apertura y aceptación a lo que los demás o la vida misma nos están proponiendo.
“No puedo” suele ser una excusa, y  la mayoría de las veces no es cierto. Somos muchos más poderosos de lo que creemos, y cuando de verdad queremos hacer algo, encontramos el modo de hacerlo. Además no estamos solos en este proceso; el Universo tiene una infinidad de maneras de apoyarnos para que hagamos realidad lo que realmente queremos.

Algo similar ocurre cuando decimos “Es díficil”. Si lo es o no depende de nosotros, de nuestra actitud y de nuestra verdadera voluntad de crecer, hacer cambios y continuar aprendiendo.

Una palabra a veces necesaria es “no”. No a aquello que no sentimos, que no nos honra, no nos respeta o no está en armonía con aquello que sentimos que de verdad merecemos.

La palabra “sí” posee un poder inmenso. En cuanto la pronuncias tu corazón se abre, sientes alegría, expectativa o complicidad, e incluso puede ser una oración de gratitud a la vida.
“Lo siento”, “gracias” y “por favor” son realmente palabras mágicas. Abren puertas y corazones, salvan distancias y ayudan a crear una vida plena de amabilidad y armonía.
La palabra “paz” evoca en nosotros un estado que en realidad llevamos dentro, si bien se encuentra escondido detrás de demasiados pensamientos.

gratitud en el alma

Y la palabra Amor (así, con mayúsculas) es la más poderosa de todas. Pues en ella se reúnen la Unión, la colaboración, la conexión con el Universo y la natural armonía que nuestras almas tanto anhelan.

©2014- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

Las claves del éxito

Solemos medir nuestro éxito basándonos en números y estadísticas: cuántos clientes tenemos, cuántas personas han hecho clic en el “me gusta” de nuestra página de Facebook, cuánto dinero hay en nuestra cuenta bancaria…
Pero el éxito puede experimentarse desde perspectivas más amplias, y no está confinado a nuestro trabajo o negocio.

El éxito, como la Abundancia, también es un estado interior. Por eso no depende exclusivamente de los parámetros de la sociedad.
Puedes sentirte exitoso por haber preparado un plato de comida que te quedó delicioso, y puedes sentirte un fracasado porque no tienes varios miles de seguidores en las redes sociales.
Por esta razón es importante que, para sentirte una persona de éxito, definas qué significa el éxito para ti, y que no te compares con nadie.
Cada uno de nosotros es único y tiene su propio camino, por eso las comparaciones son innecesarias, e incluso nocivas.

éxito

Si te dedicas a hacer aquello que Amas, que te llena de alegría y plenitud, ya eres exitoso, más allá de los resultados externos o económicos. Y con perseverancia, paciencia y dedicación, ese éxito que sientes en tu corazón también se manifestará en tu realidad externa, cuando llegue el momento.

Hay algunas claves que te pueden ayudar a sentirte exitoso:

-Ámate a ti mismo en todos los aspectos. Así podrás sentirte merecedor del éxito que anhelas.

-Valora todos tus dones y talentos. Por más sencillos que te puedan parecer, son importantes.
Eres tú quien determina el valor de lo que haces u ofreces, no puedes depender de la aprobación externa.

-Agradece a diario y de todas las maneras que puedas todo lo que tienes y ya existe en tu realidad, en todas las áreas de tu vida. Agradécele a las personas, a ti mismo, a Dios o al Universo.

-Focaliza tu atención en todos los pasos que has dado, en todo lo que ya has avanzado, sin pre-ocuparte por todo lo que falta andar o realizar. Está bien tener planes e intenciones para el futuro, pero no te obsesiones ni dejes de apreciar todo lo que ya has conseguido.

-Dedícate en tu tiempo libre a hacer aquello que de verdad te satisface, aunque aparentemente no pueda darte dinero. Es el disfrute, la alegría, la paz y la satisfacción que sientes al hacerlo lo que te brinda la sensación de éxito.

dones

-Sé generoso, confía en ti mismo y en tus capacidades. Si tienes dones, debes compartirlos, del modo que sientas que es adecuado para ti. No te juzgues ni juzgues tus talentos, ofrécelos al mundo… o a tu vecino.

-No te detengas en los obstáculos o las dificultades. Si encuentras el modo de enfrentarlos y resolverlos, adelante. Si no es así, busca nuevas opciones, otros caminos o posibilidades.

-Recuerda que los errores no existen, pues son apenas oportunidades de aprender algo. Pon tu atención en descubrir qué puedes aprender de cada experiencia. Cuando hayas integrado la lección, ¡has obtenido el mayor de los éxitos! Ya que en realidad hemos venido a este mundo para disfrutar y crecer…

crecer es un gran éxito

©2014- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

La ayuda que esperabas

El pueblo se había inundado. Las fuertes y prolongadas lluvias hicieron que se desbordara el río, y el agua había cubierto todas las casas.
Un hombre, arrodillado en el tejado de su casa, comenzó a implorarle a Dios que le ayudara.

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Pocos minutos más tarde apareció una lancha. El hombre que la conducía, al ver al otro hombre en el tejado, detuvo la lancha y le invitó a que se subiera en ella, pues le llevaría a un puesto de ayuda a pocos kilómetros de allí.
Pero el hombre se negó a subir, alegando que ya le había pedido ayuda a Dios, y prefería quedarse allí, en el tejado, esperando la ayuda que había rogado.

Más tarde apareció un helicóptero. Al ver al hombre, desesperado, se detuvo en el aire y le lanzó una escalera, para que se subiera y se pusiera a salvo.
Pero el hombre, a los gritos, le dijo al piloto del helicóptero lo mismo que le había respondido al hombre de la lancha.

Las lluvias continuaban, y en pocas horas el agua ya le llegaba al cuello.

-¡Dios, te he pedido ayuda y no me la has dado!- vociferó a los cielos, indignado.

Dios, ya cansado de la necedad del hombre, le respondió:
-¿Pues quién crees que te envió la lancha y el helicóptero? ¡Yo no tengo manos! Las manos de los seres humanos son mis propias manos…

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©2013- Enriqueta Olivari. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y al sitio: http://www.sanatualma.com

Una amorosa entrevista de radio

Hoy tengo la inmensa alegría de compartir esta entrevista de radio, realizada en el mes de octubre de 2011 en el programa “La educación del futuro”, de mi querido amigo Eduardo Vergara.

En ella comparto mi experiencia personal, el proceso que me llevó a escribir mi libro, y hablamos de diversos temas: la meditación, la educación de nuestros hijos, la alimentación natural, cómo escuchar a nuestro cuerpo y el amor a uno mismo, entre otros.

Espero que disfrutes al escucharla tanto como Eduardo y yo disfrutamos compartiendo…

Puedes hacerlo en el siguiente enlace:

http://www.ivoox.com/enriqueta-olivari-audios-mp3_rf_1110482_1.html

Retos, dificultades y regalos

Todos nosotros, en mayor o menor grado, estamos pasando por pruebas y desafíos.
Esto hace parte del plan trazado para la evolución planetaria, y a cada uno le afecta en aquella área de su vida que necesita una sanación, o un re-equilibrio.

Para muchos estas sacudidas y retos se manifiestan en las relaciones afectivas: parejas que se separan, un profundo sentimiento de soledad, o encuentros con nuevas personas que desafían y cuestionan nuestra antigua manera de relacionarnos.

Para muchos otros -quizás la gran mayoría-, los golpes y sobresaltos llegan en el aspecto económico: pérdida súbita del empleo, un dinero con el cual contábamos que no llega, disolución de sociedades, proyectos frustrados… Un verdadero arsenal de situaciones que nos pueden llevar con facilidad a sentir miedo, o incluso pánico.

¿Cómo pasar por todo esto y mantenernos confiados, serenos, y centrados? Ese es el reto, y hoy comparto algunas sugerencias que, si son llevadas a la práctica, dan excelentes resultados:

-Expresa de inmediato, y de preferencia solas, las emociones que sientas. Llora, grita, golpea un cojín con los puños si sientes frustración y enfado. Pero hazlo sólo durante veinte minutos, y enseguida haz algo que te haga sentir bien: darte una buena ducha, bailar, salir a dar un paseo, conectar con la naturaleza, escuchar música agradable… Haz cualquier cosa que te ayude a elevar tu energía, a sentir bienestar y paz.

-En cuanto hayas puesto en práctica lo anterior, siéntate cómodamente, cierra los ojos y medita. Siente tu cuerpo, presta atención a tu respiración -¡respira!-, y lleva toda tu atención al momento presente. Escucha los sonidos que te rodean, siente la vida fluyendo dentro y fuera de ti.

Los pensamientos pasarán por tu mente, pero no te aferres a ellos. Simplemente permite que lleguen, pasen y se vayan, mientras tú les observas. Tú no eres tu mente, tú no eres esos pensamientos. Tú eres la consciencia que puede observarlos y no hacerles caso.

-En ese espacio de paz, confía. Recuerda que estás en los brazos de Dios o en manos del universo, que él tiene un plan para ti, y que te Ama.

Si estás pasando por ese desafío, es porque tú puedes con ello, tú tienes los recursos internos necesarios para superarlos, y aprender algo valioso de ello.

-Recuerda otros momentos de tu vida en los cuales pasaste por situaciones difíciles. Y reconoce la verdad: ¡has superado aquello, has sobrevivido, tu vida siguió adelante!
Del mismo modo sucederá con el reto que tienes que enfrentar ahora. No lo dudes, pues la duda quita poder y fuerza. Confía.

-Siente Amor y gratitud por todo lo que sí tienes, y por todo lo que marcha bien. No te centres en el “problema”, sino en todo lo que fluye y sí funciona para ti.
La gratitud expande el corazón, y envuelve con Amor a todas las áreas de tu vida, incluso aquellas que parecen ser conflictivas.

-Mantente abierto y receptivo. Si lo haces, te sorprenderás al ver cuánto Amor hay disponible para ti, siempre.
De repente alguien te ofrece un nuevo empleo, o la posibilidad de emprender un negocio. O conoces a alguien que resulta ser aquella amiga con la que has soñado siempre. O se te ocurre una idea maravillosa, y te llega la oportunidad de poder ponerla en práctica…

El universo siempre nos ofrece una cantidad ilimitada de oportunidades, pero hay que estar alerta y abierto para poder recibirlas.

-Recuerda que estamos aquí, en estos tiempos, para recordar todo el Amor que somos, y el reto ahora es poder sentirlo siempre, más allá de los eventos externos de nuestras vidas.

© 2012 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

¿Cuál es mi Misión? (segunda parte)

Las herramientas negativas son nuestros karmas, las cosas a las que nos enfrentamos que nos desagradan. Tener que trabajar en sitios a los cuales no le encontramos el propósito, estar en ambientes con personas que nos desprecian o desvalorizan, ayudar sin entender la razón, sufrir una vida de constantes pérdidas o separaciones… Todos estos aspectos negativos a corto plazo, son positivos a largo plazo…

Es lo que podemos llamar: la Preparación. Estar en situaciones feas, encasilladoras, en trabajos sin entendimiento, todo esto nos hace aptos para enfrentar las adversidades que comprenden nuestra Misión. Debemos estar atentos a ello, pues nos servirán de mucho al hacerlo consciente…
Piensen: ¿qué saco yo de esta situación? ¿Qué he de aprender de esta experiencia? ¿Qué me aporta este trabajo o relación?

Todo es un aprendizaje constante y una preparación para el cumplimiento de la Misión… Pero lo más loco de este cumplir… Es que no importa si eres consciente de haberlo hecho.
Claro está que cuando uno es consciente de sus propósitos, nos vemos ya en un plano evolutivo más flexible, más sutil. Saber cuál es la Misión individual es importante para nuestra realización como individuos.

¿Es bueno saber cuál es mi Misión?

Deben de tener en cuenta los aspectos positivos y negativos de saber cuál es la misión.
Lo positivo, como dije: te posiciona en un nivel flexible de la evolución, en la que eres consciente de que todo lo que sucede te está preparando para esa función que has venido a realizar. Estás atento, y dispuesto a estas situaciones.
El lado negativo es que cuando uno reconoce su misión, está pendiente de su realización… y muchas veces eso le trae problemas. Querer que suceda ya, adelantar los tiempos, las acciones… llega la angustia y desesperación, pues las cosas no salen como se las espera, y así la frustración invade el cuerpo. Ve el contexto y se enloquece al ver la casi imposibilidad de su misión, y prácticamente termina por no cumplirla.

¿Entonces… cómo cumplo mi Misión?

En realidad, la Misión se cumple muy fácilmente: viviendo.
Despreocúpense de su Misión.
Hace mucho tiempo, antes de nacer, todos, cada uno de ustedes, se reunió con un grupo de almas, seres, guías y maestros con los cuales debatieron su misión, ellos están ahí para ayudarlos en el cumplimiento de la misma…
¿Cómo? A través de “deja vú”, de señales, palabras, películas, libros, carteles incluso… ¿Cuál es mi punto? Que mucha gente cumple su Misión y muere sin saber que la ha cumplido… Sin embargo, hizo lo que tenía que hacer.
Es la Nueva Era un hervidero de ideales que estaban trabados, pero no por haber estado en el inconsciente colectivo, no se hacían.

Nuestra mayor herramienta hoy a diferencia de ayer, es que sabemos que existe una Misión que hemos pactado cumplir. Cosa que antes no sabían, pero sin embargo, se cumplían por el inconsciente y subconsciente.
No importa cuál es nuestra misión, lo importante es estar atento a las señales que nos guían a su cumplimiento.
Piensen muy bien lo siguiente… hay muchos que se están conectando o que ya están conectados, y que entre los 5 años y los 20 años ya saben cuál es su misión, pero lo que no saben es que comenzará a concretarse a su 45 o 60 años de edad… Mientras tanto pues… se frustran con la vida misma y entran en ira o melancolía.

Por eso mismo, mi consejo es el siguiente:
No vivimos para cumplir con nuestra misión… nuestra misión es vivir. Disfruten de cada instante de la vida, siendo conscientes de que sus vidas son un importante eslabón que han de mover. No se detengan a observar y buscar el propósito de su vida, simplemente vivan, estén atentos, y encuentren el propósito.

Seguiré insistiendo:

“No vivimos por nuestra misión, nuestra misión es vivir…
No busquen el propósito de su vida, encuéntrelo en el vivir…”

Matías De Stefano

¿Cuál es mi Misión? (primera parte)

Esta pregunta está hoy en boca de todos, desde niños hasta ancianos que buscan su Misión.
Es un dilema que ha estado vigente en la humanidad desde sus principios.
¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Qué rol cumplo en esta totalidad? ¿Qué importancia tengo en este Universo, aunque soy tan pequeño?

 

 

 

 

 

Todos tenemos un propósito… Cada semilla, ave, animal, cada humano, cada célula y estrella tienen un propósito por el cual existen. La existencia misma es un propósito: el movimiento; por más absurdo que parezca, el propósito que todos juntos tenemos, es el constante movimiento, nunca debe detenerse, nuestra misma naturaleza lo necesita, nuestros sueños nos impulsan en los momentos en que nos estancamos. Cuando la vida ha llevado a alguien a una monótona vida de oficina, de la cual sabe que no es su realidad, sus sueños son quienes muestran su propósito.

Nuestras habilidades, aquello en lo que somos buenos, nuestros hobbies, nuestras ideas, por más locas que sean, esos aspectos son los que están metidos en nuestra genética y personalidad, los cuales nos guían hacia nuestro propósito individual. Hay que hacer caso a aquello que sabemos y tenemos como habilidades, ellas son el camino hacia nuestra realización.
La Misión, no es un trabajo que cumplir, muchas veces podemos creer que nuestra misión puede ser dura, o algo que hemos pactado… Pero en realidad, ella es nuestra propia realización como seres.
En el proceso de realizar nuestra misión, la vida nos enseña las herramientas con las cuales la lograremos.

¿Cuáles son esas herramientas?

Tenemos dos tipos de herramientas para lograr el cumplimiento de nuestra misión: las Positivas y las Negativas. Ambas nos ayudarán.

Las Positivas son las que mencioné antes: nuestras habilidades, nuestros hobbies, aquello que nos agrada o en lo que somos buenos. Esto nos acerca a la misión, porque descubrimos que todo lo que venimos a hacer al mundo, está relacionado con lo que nos hace felices.
Muchas veces la sociedad castigará o criticará a quienes son felices cumpliendo con sus habilidades, puesto que la sociedad capitalista o comunista no comprende cómo alguien puede subsistir sin el esfuerzo natural al cual el humano está sometido; la idea siempre fue que había que trabajar con el sudor de la frente para lograr algo… Pero todos bien sabíamos que eso sólo es una parte del aprendizaje, y que nuestro propósito no se logra con el sudor, sino con la alegría.

Matías De Stefano

Alcanza tu sueño

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente,
no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo,
y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos
en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto
para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos
para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado
y los recuerdos tristes.

No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.

¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto
y camina hacia delante,
sin mirar hacia atrás.

Haz como el sol que nace cada día,
sin acordarse de la noche que pasó.

Sólo contempla la meta
y no veas qué tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho;
camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste,
más bien decídete a cambiar.

No trates que otros cambien;
sé tú el responsable de tu propia vida y
trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque
y no te defiendas de él.

Vive cada día,
aprovecha el pasado para bien
y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras por lo que viene,
recuerda que
“cada día tiene su propio afán”.

Busca a alguien
con quien compartir tus luchas hacia la libertad;
una persona que te entienda,
te apoye y te acompañe en ella.

Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona,
despréndete de ella y ámala,
sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto,
piensa en ti como en algo precioso.

Desparrama en todas partes
la alegría que hay dentro de ti.

Que tu alegría sea contagiosa y viva
para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.

La alegría es un rayo de luz que
debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía
a todos los que se acercan a nosotros.

Si en tu interior hay luz y
dejas abiertas las ventanas de tu alma,
por medio de la alegría,
todos los que pasan por la calle en tinieblas,
serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza.

No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.

El trabajo ennoblece a aquellos
que lo realizan con entusiasmo y amor.

No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.

Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño
y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.

Pongamos la vida en ello y
si nos damos cuenta que no podemos,
quizás entonces
necesitemos hacer un alto en el camino y
experimentar un cambio radical en nuestras vidas.

Así, con otro aspecto,
con otras posibilidades
y con la gracia de Dios,
lo haremos.

No te des por vencido,
piensa que si Dios te ha dado la vida,
es porque sabe que tú puedes con ella.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado,
sino por los obstáculos
que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú
escoges la manera
en que vas a afectar el corazón de otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

“Que este día sea el mejor de tu vida
para alcanzar tus sueños”.

“Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo”.

~ Mahatma Gandhi ~

El camino del corazón

“La gratitud es como un gran sol que brilla en nuestro pecho, y con su calor disuelve las fronteras ilusorias entre tú y yo”.
Hace muchos años escribí estos versos, y con el paso del tiempo he comprobado hasta qué punto son ciertos…

Poder sentir y expresar gratitud es, en realidad, un regalo que nos damos a nosotros mismos. Este sentimiento nos conecta, nos recuerda lo unidos que estamos a todos y a Todo, y nos devuelve la alegría que sentíamos cuando éramos niños.
Además la gratitud es un poderoso imán: cada vez que centramos nuestra atención en agradecer cada simple momento, todas y cada una de las cosas que poseemos, la amistad y el Amor que nos acompañan, o lo que sea que hayamos recibido, atraemos a nuestras vidas más de todo aquello.

Pero a veces tenemos ciertas resistencias en demostrarnos agradecidos. Tememos que, al hacerlo, nos sintamos en deuda, o entonces no agradecemos porque en el fondo sentimos que no merecemos lo que nos han brindado.
Ser conscientes de estas resistencias y superarlas es muy importante para poder amarnos a nosotros mismos. Pues si reconocemos el valor de aquello que recibimos, estamos reconociendo también nuestro propio valor.
Y al mostrarnos sinceramente agradecidos, motivamos a los demás y al propio Universo a que nos sigan dando, pues así expresamos nuestra disponibilidad en estar receptivos.

A veces nuestras expectativas son tan altas, que no apreciamos ni agradecemos lo que tenemos o hemos recibido. Y al hacer esto bloqueamos la energía, y el flujo del dar y el recibir se ve interrumpido.
Para poder sentir auténtica gratitud debemos ser humildes, y comprender que todo lo que necesitamos de verdad llegará, a su debido momento. Pero si no somos capaces de agradecer lo que ya está llegando o ya hace parte de nuestras vidas, entonces le cerramos el paso a lo que está en camino.

Para desarrollar este hermoso y profundo sentimiento en ti mismo, puedes comenzar el día haciendo una lista mentalmente, o por escrito, de todos los bienes materiales que posees, incluyendo hasta el objeto más ínfimo.
Luego agrega a la lista todas las personas que hacen parte de tu vida y con las cuales compartes Amor, amistad o cariño. También puedes sumar todas tus cualidades y dones, todo aquello que te hace único, incomparable, y por lo cual puedes sentir gratitud.

Y así vamos descubriendo que podemos sentirnos agradecidos por el simple hecho de estar vivos, o por ningún motivo en particular… La gratitud en realidad es un estado interior, al que podemos recurrir varias veces al día, para mantenernos en unidad y armonía con el poder del Amor.

Y entonces tu corazón es tan grande, luminoso y cálido como el propio sol.

© 2011 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

Expandiendo el Amor

Si podemos reconocer que todos somos espejos unos de los otros, entonces tenemos que recordar que este es un camino de ida de vuelta: los demás nos reflejan aspectos de nosotros mismos, pero nosotros también hacemos lo mismo con los demás.

Elegir qué queremos reflejar en los otros es una decisión importante, que deberíamos tomar con sumo cuidado y consciencia.

Poder reconocer y apreciar lo mejor de cada persona es un acto de Amor hacia ti mismo, pues “el otro” en realidad no existe, sino que es apenas una extensión de ti.
Somos todos Uno, y según la manera como nos relacionamos con quienes nos rodean, estamos reflejando el modo como nos tratamos a nosotros mismos.

No se trata de negar u ocultar las limitaciones o posibles “fallas” -propias o ajenas-, sino de potenciar lo bello, lo sabio y luminoso.

Donde ponemos nuestra atención, aquello crece, se expande y aumenta. Por eso si aprecias de corazón las cualidades positivas de los demás, les ayudas a que crezcan, a que se amen y acepten, y les motivas a que sigan dando lo mejor de sí mismos.

Ellos entonces te devuelven ese reflejo, y así, entre todos, vamos creando un mundo donde reinan el Amor, la unión, el respeto y la paz.

¿Qué pasa si alguien insiste en proyectarnos su “oscuridad”? En esos casos podemos seguir reflejándole lo mejor de sí mismo. Las personas que sólo proyectan críticas, juicios, y te “atacan” de alguna manera, son aquellas que no reconocen su propia belleza y no se aman a sí mismas. Entonces a veces lo adecuado es seguir nuestro camino, con aceptación, perdón y desapego. Y aún así podemos guardar a esa persona en el corazón, y seguir enviándole Amor…

De todos modos, tarde o temprano descubrimos la verdad: las limitaciones, los errores y las fallas no existen, pues son apenas ilusiones creadas por nuestra mente.

Somos Amor, y en la medida en que lo descubras en ti mismo y que se lo reflejes a los demás, vamos percibiendo entre todos que esta es la única realidad posible.

© 2011 – “El blog de Enriqueta Olivari”. Se pueden reproducir los contenidos, pero citando a la autora y el sitio: http://www.sanatualma.com

Mirarnos en el otro

En verdad todos somos espejos unos de los otros. Para alcanzar esta percepción, hay que tener en cuenta que no existe una línea divisoria entre “afuera” y “adentro”, sino que todo está unido, y lo que nos sucede es un reflejo de nuestra realidad interna. Por eso si tú cambias, todo cambia en tu mundo, literalmente.

El más claro espejo de lo que sentimos, pensamos y hacemos podemos encontrarlo en las personas que nos rodean. Cada una de ellas refleja un aspecto de nosotros mismos, aunque es necesaria la honestidad con uno mismo para reconocerlo.
Aquello que admiras en los demás, lo reconoces y aprecias porque tú también lo llevas dentro. Puedes hacer la prueba: fíjate en una persona que te encanta, y descubre qué características te atraen en ella. Luego deja de lado todo lo que te han dicho acerca de cómo eres o cómo deberías ser, y observa: ¿puedes ver esos talentos y cualidades dentro de ti? Si pones a un lado tus juicios y críticas y te aceptas a ti mismo, verás que es así, aunque quizás esas cualidades estén latentes, esperando a que las reconozcas para entonces desarrollarlas. De este modo, esa persona quizás sea un espejo de tu futuro.

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Lo mismo sucede con aquellas personas que nos producen un fuerte rechazo. Si eres honesto contigo mismo y apartas lo que piensas que es admisible o censurable, verás que aquello que no te gusta de alguien es una característica tuya que juzgas y no aceptas. El camino entonces es aceptar aquello que juzgabas, amarte a ti mismo también con aquello. ¡Y muchas veces reírse de uno mismo opera verdaderas maravillas!
Entonces el otro ya no te fastidia, simplemente ha hecho el papel de espejo, y puedes sentirte agradecido por la ayuda que, sin proponérselo, te ha brindado.

Sin embargo esto tiene muchos matices. Si eres una persona amorosa y llevas la armonía a todas las situaciones de tu vida, por ejemplo, y de repente aparece en tu realidad una persona conflictiva, quizás esa persona esté reflejando sólo una parte de ti que pertenece al pasado, y que ya no corresponde con quien eres ahora. En ese caso, quizás la lección sea poner límites, o por amor a ti mismo alejarte de ella, con perdón y desapego.

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Otra posibilidad es elegir conscientemente que ella no te afecte, y enviarle tu Amor y comprensión, pues es probable que esa persona actúe así por no amarse a sí misma lo suficiente. Entonces también puedes sentir gratitud, pues el otro te está dando la oportunidad de ser aún más amoroso y compasivo.

De este modo vamos descubriendo que en realidad “el otro” no existe. Sólo existe la Unidad, y cada persona es una parte de nosotros mismos que anhela el Amor, la paz, la armonía y retornar a la Unidad olvidada o perdida.

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Homenaje a un hombre sabio

Hoy se ha ido de este mundo un gran hombre, que enseñaba cantando: Facundo Cabral, cuyas hermosas canciones oí desde niña.

Este bello video recoge algunos de sus sabios y profundos pensamientos.

Y desde aquí le deseo un feliz viaje al reino de los Cielos…

La alquimia interior

Todas las emociones cumplen una función en nuestras vidas. Pero no nos han enseñado a aceptarlas y transformarlas.
Y cuando comenzamos a transitar el camino del crecimiento personal, a veces caemos en el error de juzgarlas y etiquetarlas. Pero al hacer esto muchas veces ocultamos lo que de verdad sentimos. Sin embargo el cuerpo nunca miente: la mayoría de las enfermedades se originan debido a emociones reprimidas a lo largo de los años. He podido comprobar esto a lo largo de tres décadas practicando la medicina china.

El primer paso para transformar cualquier emoción es la aceptación de lo que sea que sintamos. Para esto tenemos que amar todos nuestros aspectos, incluso los que aparentan ser “oscuros”. El día no sería posible sin la noche, y de igual modo amarnos de verdad incluye aceptar también nuestras sombras.

Una vez que reconocemos lo que sentimos, el siguiente paso es la expresión de la emoción. Hacerlo a solas es mejor, pues así no creamos conflictos innecesarios con los que nos rodean. Y tenemos que permitirnos ser naturales y espontáneos, como lo éramos de niños.
Llorar, golpear un cojín con los puños, gritar, ayuda a que las emociones se liberen, a que el cuerpo se relaje y que nos sintamos serenos de inmediato.

Luego nos sentamos, cerramos los ojos y meditamos: observamos todo lo que sucede dentro y fuera de nosotros, sin juzgar ni querer cambiar nada. Y en ese estado de silencio interior podemos comprender la raíz de la emoción que sentimos.
Veremos que detrás de la ira suele haber miedo, y debajo del miedo, dolor. Al expresarlos y meditar luego, podemos entonces sanarnos y hacer una transformación.

Con la práctica es posible observar la llegada de la emoción y no ser arrastrados por ella. Veremos que llega como una oleada y luego se va, al igual que lo hacen los pensamientos. Y podremos entonces elegir cómo queremos sentirnos.

La consciencia es el verdadero alquimista. Con el tiempo la ira se convierte en compasión, el miedo en confianza, la avaricia en generosidad… Hasta que finalmente en nuestra energía predomina lo único real: el Amor.

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La verdadera libertad

Este video es muy inspirador, pues nos recuerda de un modo alegre y hermoso dónde residen el Amor, la verdad y la libertad.

¡Que lo disfrutes!

Las alas del desapego

El desapego es soltar, dejar ir. Y es esencial para hacer realidad nuestros deseos y amar de verdad.

Es la aceptación de que lo pasado, pasado está, y entonces uno está listo para mirar hacia adelante, hacia lo nuevo. Aún cuando lo nuevo no se haya manifestado todavía. Y esto se puede aplicar a cada momento del día, si estamos conscientes de que cada instante es único e irrepetible.

Cuando queremos manifestar algo en nuestras vidas, ya sea más dinero, un viaje, o cualquier otra cosa, visualizamos aquello que queremos, sentimos la emoción y la certeza de ya haberlo recibido, y enseguida lo entregamos en manos de Dios o del Universo, confiando que cuando sea el momento oportuno, y si ese deseo es para nuestro mayor bien y el bien de los demás, se hará realidad, a veces de las maneras más insospechadas.

Para sentir desapego es fundamental liberar nuestro deseo de querer controlar las situaciones, y hacernos amigos de la incertidumbre. Pues el Universo puede tener planes maravillosos para nosotros que desconocemos, pero si queremos imponerle nuestra visión de cómo deben ser las cosas, nos estamos limitando y estamos cerrando las infinitas posibilidades que en realidad tenemos.

Cuando amamos a alguien, entonces también es necesario el desapego. Saber que nuestra felicidad no depende del otro, sino de nosotros mismos. De este modo no creamos una relación de dependencia, sino una de auténtico Amor, libertad y respeto, en la cual permitimos que el otro sea tal cual es.

El desapego sólo es posible si desarrollamos la confianza, en uno mismo, y en el infinito Amor del Universo.
El desapego te brinda libertad, una condición esencial para amarte a ti mismo y crecer espiritualmente. Pues el Amor es libertad, y el Amor nos da alas. El Amor despliega las alas de nuestro corazón, y desde ese Amor podemos hacer realidad nuestros más preciados sueños.

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Todos somos estrellas

Todos llevamos dentro una cualidad que nos hace únicos e incomparables. Y esa cualidad es parte de nuestra individualidad.
Un don, un talento, una manera especial de hacer algo, que está impregnada de nuestra propia energía, de nuestra vibración y de nuestro Ser.

No importa en qué actividad se exprese y florezca: puede ser en el modo como cocinamos, o en la capacidad de dar ideas e inspirar a los demás. Quizás se revele a la hora de cuidar de las plantas o de los niños, o de cualquier otra tarea. No hay ocupaciones mejores o más especiales que otras, sino que es la cualidad que nosotros le imprimimos lo que la hace especial.

Esa cualidad hace que amemos lo que hacemos, que perdamos la noción del tiempo, y es nuestra manera de dar lo mejor de nosotros mismos a los demás.
Y si comprendemos que cada uno de nosotros es una pequeña pieza de un gran rompecabezas, y que cada pieza es imprescindible e irremplazable, ya no habrá lugar para la envidia, los celos y la competitividad.

Y no se trata de compartir solamente lo que hemos leído o aprendido de los demás, sino más bien de compartir lo que somos. Pues cada uno lleva dentro una chispa de divinidad. Somos creadores, y para descubrirlo tenemos que Amarnos y aceptarnos tal cual somos.

Copiar, imitar o compararnos no nos sirve, pues de ese modo estamos rechazando la inmensa fuente de creatividad que llevamos dentro.
Tampoco es necesario aspirar a logros “grandiosos”. Por más humilde que parezca nuestra contribución o don, si lo hacemos con Amor y con la intención de ofrecerlo a los demás, el Universo siempre nos apoyará, y nos traerá a las personas y situaciones que necesitemos para seguir creciendo en abundancia, con armonía y felicidad.

Ahora todos necesitamos atrevernos a brillar. Dejar atrás los miedos, los juicios y las críticas -propias o ajenas-, para desplegar todos nuestros dones y compartirlos con alegría, Amor y generosidad.

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Libre albedrío

Era de noche en el campamento. Las estrellas, en lo alto, iluminaban como luciérnagas el vasto cielo.
Los niños de la tribu se sentaron alrededor de la hoguera. Sus rostros inocentes, iluminados por el fuego, estaban expectantes, mientras aguardaban en silencio. La Abuela sabia les contaría un cuento.
Ella les sonrió con dulzura, miró uno a uno a los ojos y carraspeó un poco para aclarar su voz, que era más antigua que el propio tiempo.

-Yo tengo dos lobos en mi interior. Y ellos están hambrientos. Uno se alimenta del odio, del rencor, del resentimiento. Se nutre de la violencia, la manipulación, la venganza y el miedo.
El otro lobo se deleita con la armonía, la paz y el entendimiento. Es el Amor, la alegría y la gratitud lo que le dejan de verdad satisfecho.
Pero estos lobos están siempre peleando, y luchan ferozmente.

-Abuela, por favor, dinos: ¿cuál de los lobos ganará la batalla?-, preguntó un niño, muy curioso.

-La ganará el lobo al cual yo alimento.

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